Columnista en Latitud Megalópolis

Ángel Pérez Sánchez

 

Periodista de toda la vida. Con amplia experiencia los ámbitos gubernamental y privado. Reportero de los periódicos Diario de México, Sol de México, Unomásuno, El Financiero. Eterno aprendiz de la profesión.

Alumno de las mejores Academias de México: Carlos Septién Garcia y Universidad Nacional Autónoma de México.

Puro cuento


Imagine estimado lector al secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo o al de Agricultura, José Calzada, utilizando el mismo discurso en reuniones diferentes con sus homólogos de China, Inglaterra, Australia u otra nación para convencerlos de que las relaciones entre México y Estados Unidos son tersas, luego de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y que ambos países son casi como hermanos.

 

Hasta el más tonto se ha dado cuenta que entre ambas naciones la relación no ha sido del todo diplomática, toda vez que mientras el presidente estadounidense hace declaraciones en un sentido, el resto de sus funcionarios dan versiones en sentido contrario o de plano sin que haya coincidencia entre ambas partes.

 

El asunto es que en las reuniones que tienen esos funcionarios mexicanos, sea con representantes del continente que sea, o del país que sea, se trata de convencer a sus contrapartes de que existen malos entendidos con el vecino país del norte.
Pero y si ese fuera el caso, ¿por qué, por ejemplo, el titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación se ha preocupado por buscar otras alternativas para exportar alimentos?, ¿por qué existe la intención de vender en otras naciones becerros, maíz, carne de cerdo, arroz, entre otros?

 

Los representantes mexicanos que mencionamos han tenido muchas reuniones con funcionarios extranjeros y en cada una de ellas, según nos comentan, llevan un discurso similar: hay malos entendidos, no pasa nada, es el inicio de relaciones con otra administración, con el paso del tiempo las aguas tomarán su cauce.

 

Todos sabemos que las relaciones políticas, diplomáticas y económicas entre México y Estados Unidos pasan por malos ratos, y que con el tiempo podría empeorar. No es lo deseable, pero los vientos que soplan del norte, no muestran signos positivos para México.

 

¿Quién resultará más dañado en esta relación?, no lo sabemos, obvio no somos futurólogos, pero podemos dar seguimiento a los análisis que cada semana hace nuestro compañero de Latitud Megalópolis, Eduardo Blancas. Él es testigo de los altibajos de esta relación porque radica en Estados Unidos y conoce a fondo la política de esa nación.
Sigamos sus comentarios para tener conocimiento certero de este acontecer.

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