Columnista en Latitud Megalópolis

Ángel Pérez Sánchez

 

Periodista de toda la vida. Con amplia experiencia los ámbitos gubernamental y privado. Reportero de los periódicos Diario de México, Sol de México, Unomásuno, El Financiero. Eterno aprendiz de la profesión.

Alumno de las mejores Academias de México: Carlos Septién Garcia y Universidad Nacional Autónoma de México.

Puro Cuento


Carecen de garantías individuales los periodistas mexicanos

 

Con el paso del tiempo, la profesión de los periodistas se ha demeritado enormemente. Desde el gobierno federal hasta al interior de los propios medios de comunicación. La falta de respeto a las garantías individuales de las y los periodistas de la calle, de los que verdaderamente investigan, reportean y buscan la nota, ha sido la constante en los últimos años.

 

El asesinato de Miroslava Breach, reportera del periódico La Jornada, suscitado en Chihuahua, es tan sólo uno más de los crímenes en contra del gremio periodístico que quedará en los anales de la historia, como ha sucedido con otros casos, -dicen las cifras que son 123 en los 17 años-.

 

En México, decir la verdad cuesta la vida. Ya se trate de las mafias del poder –como las denomina Manuel López Obrador- o de las mafias que asolan al país creando muerte, terror y desestabilización social, que para el caso es lo mismo.

 

El mismo López Obrador ha sido un político que constantemente agrede a los representantes de los medios de comunicación cuando las noticias, reportajes o artículos de opinión no le son favorables o no hablan bien de su forma de actuar.

 

Los periodistas mexicanos carecen de seguridad para ejercer su profesión porque, como lo decimos en broma y en serio en el gremio, el único fusil que utilizamos para ejercer nuestra profesión es una pluma, una libreta y -en el caso de nuestros compañeros reporteros gráficos-, una cámara fotográfica o de video.

 

El hecho de investigar un caso álgido y plasmar tu nombre en algún medio informativo sólo te da la garantía de pasar a la historia como un héroe, porque simplemente estás cumpliendo tu trabajo… estás difundiendo la verdad del caso.

 

Soy escéptico en pensar que resolver el asunto de Miroslava va a cambiar las cosas. El hecho de que, como periodistas, realicemos manifestaciones de protesta y digamos ¡ya basta!, va a concientizar a las autoridades. Eso no va a pasar. Nosotros tenemos la responsabilidad de seguir haciendo las cosas para informar a la sociedad, sin importar que, incluso, en los propios medios en donde laboramos se nos discrimine laboralmente.

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