Jesús Carranza

La prosa de lo humano


PINTAS AUDITIVAS, PEGAS VISUALES

 

Esta semana arrancaron las campañas electorales. Una ruidosa baraúnda  se apropió   desde hace más de cuatro años de los medios informativos. El tema de la sucesión gubernamental acaparó la  radio y televisión. Asimismo, las noticias de corte político  en los periódicos han ocupado los principales espacios, los comentaristas tratan de adivinar el futuro, se dan  vuelo con sus bolas de cristal para  quedar bien con el Gobernador que rendirá protesta el próximo primero  de diciembre. Así pues, este sexenio casi se ha consumado.

 

La sucesión se convirtió  en pasto  para la picaresca.  Llegaron a la recta final los personajes, cuyos nombres se mencionaron desde inicios de este sexenio: Miguel Riquelme,  por el PRI;  por el PAN, Guillermo Anaya; Guadiana Tijerina,  por Morena y Javier Guerrero como candidato independiente. Los demás son  de vacilón.

 

El ruido electoral es intenso, va uno escuchando el radio en el autobús  o el automóvil  y en cada corte comercial se tiene usted que soplar la publicidad de  los partidos y los candidatos, y si le cambia de estación, da lo mismo, la densa estática electoral lo sigue a usted como una plaga bíblica.

 

En  la reforma electoral federal del año 2007,   los legisladores  se despacharon con la cuchara grande, al quitarles el negocio de las campañas políticas a los empresarios de la  radio y la televisión y se  otorgaron los espacios, ya pedidos y dados, ya comprados y pagados. Ahora la publicidad de los partidos en radio y televisión es parte de sus prerrogativas legales. De esta forma, los partidos políticos y sus candidatos tienen prohibido contratar por su cuenta publicidad en los medios electrónicos.

 

Desde el inicio de las campañas hasta  el día de las elecciones, el Instituto Nacional Electoral es el que asigna todos los espacios radiofónicos y televisivos.

 

Para darnos una idea del ruido electoral en el periodo de campañas: el Comité de Radio y Televisión del Instituto Nacional Electoral, acordó otorgar a los partidos 4 mil 920 spots de 30 segundos cada uno, mismos que ya inundan desde hace unos días las ondas hertzianas de esta aridez norteña, desde las 6 de la mañana, hasta la medianoche, de lunes a domingo. No hay descanso para el oído.

 

Sin contar las redes sociales: quienes tienen cuenta de Facebook se dan vuelo dándole like y realizando  toda clase de comentarios, el espectro  virtual está inundado de publicidad y de todo tipo de mensajes.

 

Las redes, bien adjetivadas por algunos como antisociales, escapan a la regulación gubernamental.  Son la selva, el desierto, la nada, donde priva no la ley del más fuerte o el más inteligente, sino la del más cobarde, astuto y deslenguado. En éstas se incrementa la presencia de mensajes y  eventos de campaña en transmisión instantánea; en un solo evento, cada uno de los asistentes puede trasmitir  desde su teléfono móvil, a través del Facebook  “en vivo y en directo”, como decía Raúl Velazco.
Atrás quedaron las viejas señales de microondas para trasmitir audio y video a control remoto. Todo esto para el ocioso que quiera recetarse las kilométricas horas de folklore político generado por estos días, el cual sí que no ha cambiado, sigue siendo paleolítico, del tiempo de los dinosaurios.

 

Volviendo al tema de los spots de las campañas. El Comité de Radio y Televisión del Instituto Nacional Electoral dispuso de un sitio web para que el electorado escuche y vea todos los spots y analice las ofertas políticas.  Desde aquí, en completo silencio, a mitad de la noche, en su computadora, puede usted ver y  escuchar todos los spots,  como el de la candidata del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la maestra jubilada.  Mary Telma Guajardo Villarreal, quien dice en su mensaje: “…es tiempo de las mujeres” e invita a las personas de todos los sexos, incluyendo al tercero, a rescatar Coahuila…

 

O el del Partido Joven -porque además, todos los spots de televisión deben  estar subtitulados-, en donde se escucha  una voz en off, como un gran gurú,  con un enmascarado a cuadro,  anunciando  a “El Super sic Joven que viene a apoyarnos para que no nos engañen los corrutos de siempre…”.  De inmediato,  aparece a cuadro el “Super sic Joven”  un chaval   de unos 40 años,  arengando al televidente: “…a vencer a los políticos de siempre que han traído tanto mal a nuestra gente”, y remata con una invitación temeraria: “¡Juntos podemos vencer a esos villanos!”, tampoco menciona  los nombres de los villanos. Sale de cuadro el “Super sic  Joven”  que según cuentan es el dirigente de ese partido,   y  finaliza el spot  con el  subtítulo: “¿DE QUÉ LADO ESTAS?” recontra sic.

 

El  “Super sic Joven” que viene a apoyarnos está como el Chespirito: empiezan a ser chavos a los 40 años. Así las cosas.

 

www.jesuscarranza.com.mx

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