FIN A LA IMPUNIDAD

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El mensaje del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en el sentido de que las detenciones de Tomás Yarrington y Javier Duarte son un mensaje firme contra la impunidad, nos da la razón de que es tan fuerte la desesperación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por retener la gubernatura del Estado de México que son capaces de hacer lo que sea para obtenerla.

 

Pero la aprehensión del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, después de haber negociado con éste, no es otra cosa que una cortina de humo para distraer a la población y ésta ponga mayor atención en Duarte y se olvide de Yarrington.

 

Me explico: Si nos percatamos del manejo de la información en los medios de comunicación (escritos, internet, televisivos y radio) está dirigida al hombre que se llenó los bolsillos de dinero mal habido durante su administración como gobernador de Veracruz. La administración de Peña Nieto nos quiere hacer creer que está ocupado y preocupado por encerrar en la cárcel a los malosos, que se está haciendo justicia y que el Revolucionario Institucional merece los votos que la ciudadanía deberá depositar el próximo 4 de junio en las elecciones para gobernador del Estado de México, Coahuila y Nayarit.

 

En un mensaje que ofreció en Los Pinos el primer mandatario de la Nación, sin dar los nombres de los referidos delincuentes priistas, Peña Nieto señaló que el servicio público demanda integridad, probidad y honestidad, como diariamente lo hacen millones de mexicanos, atributos que, obvio, no cumplieron los exgobernantes en cuestión.

 

Es lógico que la actual administración no va a reconocer que la mafia del narcotráfico se ha apoderado del país y, en concreto, Tamaulipas es muestra de botón. En reiteradas veces se ha hecho mención de los ex gobernadores Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrigton y Eugenio Hernández, por sus presuntos vínculos con el narcotráfico y, cuando el río suena…

 

 

En el caso de Tomás Yarrington se ha dicho que estuvo involucrado en el asesinato cometido en contra del que fuera candidato a la gubernatura por Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, el 28 de junio del 2010. En esa ocasión Torre Cantú fue emboscado y acribillado al puro estilo de la mafia.

 

El PRI, en ese entonces, determinó que Egidio Torre Cantú ocuparía el puesto del infado para ganar la gubernatura. Se dijo que la muerte de Rodolfo fue porque éste se negó a proteger inversiones que permitían el lavado de dinero. ¿Entonces, Egidio sí cedió y pudo gobernar por seis años, sin problema?

 

La verdadera mafia, como lo dice Manuel López Obrador, y de la cual también es integrante, está acaparando posiciones en los gobiernos estatales, mientras tanto, el gobierno federal está atado de manos para impedir su dominio.

 

Javier Duarte es apenas el hilo de la madeja. Que no nos quieran engañar con la idea de que se está actuando en contra de los malos. Los malos siguen en el poder y están dentro de todos los partidos políticos, que no se nos olvide.

 

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