SERPIENTES, DRAGONES DE TULANCINGO

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Son muchos los animales que están íntimamente relacionados con el pasado del valle de Tulancingo y que aún habitan en cuevas o escondidos en lo recóndito de los bosques; el tlacuache, la dina, las ratas “chincolas”, zorro, tecolote, el “teshín” y las serpientes, están últimas ocupando un papel importante en los relatos de los lugareños.

 

 

Muy poco se ha contado sobre serpientes de gran tamaño, y muchas personas las describen con alas, muy parecidas a un dragón y nombradas “Sierpes”, que es un término muy poco utilizado, únicamente en poesía.

 

Las Sierpes son serpientes muy grandes, que alcanzan de 2 a 4 metros de longitud, con escamas muy visibles que algunas personas han visto cambiar de color entre azul y verde, y que suelen esconderse durante el día para salir en la noche para alimentarse de ratas, ardillas, y en algunos casos de ganado o gallinas.

 

Son infinidad de historias sin registrar las que se relatan sobre las sierpes, las cuales en nuestro país han sido relatadas por personas del campo, quienes platican sobre sus apariciones y el lugar donde se esconden.

 

Por ejemplo, un campesino de la comunidad de los Romeros contaba que cuando se encontraba arando la tierra para sembrar, mientras avanzaba por uno de los surcos, el metal se estrelló con algo, escuchándose un fuerte estruendo que partió el arado a la mitad, al revisar vio entre la tierra a una enorme serpiente que se revolcaba, medía entre 2 y 3 metros, la cual tardó un rato moviéndose entre los surcos hasta que se quedó inmóvil.

 

Otras leyendas son la sierpe de siete cabezas de San Luis Potosí, la de la Sierpe de Jala en Nayarit, y algunos lugares nombrados así por la forma del río que cruza su territorio.

 

 

Durante algunos meses de 1990, en una comunidad cercana a Tepeapulco, comenzó a desaparecer ganado y muchas aves domésticas, por lo que vecinos se dispusieron a cuidar del bosque, y mientras rondaban, guardabosques comentan que en lo alto de la montaña vieron volar una serpiente de gran tamaño, al dispararle desapareció entre los árboles.

 

Todas las historias de las sierpes son relatos que vecinos de distintos lugares van contando, de voz en voz, porque sus abuelos o familiares les narraron, por lo que en su mayoría no son comprobables, pero sin duda, enriquecen el folclor narrativo de nuestro valle.

 

Lo que sí es cierto es que las serpientes gigantes han estado siempre presentes en nuestra narrativa cotidiana y en detalles arquitectónicos antiguos a los que a veces no prestamos atención, pero que ahí permanecen silenciosos.

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