Javier López González Columnista de Latitud Megalópolis

Javier López González

Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién GarcíaDirector Nacional de CG46, Revista Fundamentos, ha sido Director de Organización Radio Fórmula, Director de Notisistema, De En Resúmen, artículista en los periódicos Vallarta Opina, Director de Relaciones Institucionales el Financiero y la Crónica.

Asesor de Radio en el periodo del Presidente José López Portillo, comentarista en Efekto TV,y Organización Radio Centro, Asesor en distintos gobierno, organismos políticos y Administración Pública.

Tiempos líquidos


Salinas nunca se fue

 

Han pasado más de dos décadas y el “orejón” Carlos Salinas de Gortari sigue más vigente que nunca, su presencia mediática en los Estados Unidos y México deja en claro que el Tratado de Libre Comercio es su fuerte, de ahí que en las actuales negociaciones el expresidente se mueva como pez en el agua.

 

La coyuntura le es favorable sobre todo ante la carencia de negociadores de parte del gobierno de Enrique Peña Nieto que designó recientemente como titular de Relacione Exteriores a Luis Videgaray, que se declaró “aprendiz” de una de las tareas de la mayor importancia debido a que México y Estados Unidos siempre han tenido encuentros y desencuentros a lo largo de la historia y de los más de tres mil kilómetros de frontera que nos separan.

 

Vale la pena recordar que un primero de enero de 1994 se puso en marcha el acuerdo que no es Tratado que generó el alzamiento del Subcomandante Marcos y su guerrilla “descafeinada” en el sureste, marcando con ello el principio de la reivindicación de más de 11 millones de indígenas que tiene el país.

 

Hoy Salinas de Gortari deja sentir su presencia en la Unión Americana, sus vínculos con los grupos fácticos de distintas Universidades en particular la de Harvard que lo considera un tipo inteligente es una buena muestra de cómo en ese país se preparan a dirigentes para luego regresarlos y controlar así los distintos países del Eje Norteamericano.

 

Factor decisivo sin duda para Salinas es su relación con uno de los hombre más ricos del mundo Carlos Slim, de quien sea ha señalado, pertenece a su sociedad y quien se reunió con el presidente norteamericano Donald Trump antes que el presidente de México, demostrando con ello “ el musculo de los negocios”  que gravita entre las dos naciones.

 

Hoy el embate mediático, de ocho columnas en periódicos como el Universal, el Milenio e inclusive la Crónica de Jorge Kawagi del que se señala también fue socio, es evidente y más aún hay informaciones que no tienen firma de ningún reportero y que en el argot tienen la categoría de inserciones, la pregunta sería quién las está pagando y a qué intereses responden ante el proceso de aprendizaje que se tiene por el momento en Relaciones Exteriores.

 

México y Estados Unidos están vinculados por siempre hoy tenemos más de 30 millones de mexicanos en esa nación de primera, segunda y tercera generación, muchos de ellos han perdido el sentido de identidad y pertenencia de nuestro país y salen de México porque sus abuelos o sus padres les cuentan de la campiña mexicana de su tránsito de Guanajuato, de Jalisco de San Luis Potosí hacia un país donde han encontrado la Coca Cola, el Mc Donalds y en otro terreno la Guerra de las Galaxias, el Capitán América al que han hecho suyos desde ya.

 

La cronología de estos crecimientos en México, es muy difícil de seguir puesto que nuestras costumbres en ocasiones están ligadas con el quehacer y hacer norteamericano y es ahí donde se tiene que repensar por qué los desencuentros se multiplicaron y seguramente es por la aparición del narcotráfico y la migración galopante que han generado espacios de división a los dos lados de la frontera.

 

En el horizonte de más de tres décadas nos hemos movido en los extremos de la cordialidad y la animadversión y hemos compartido administraciones de Carter, Reagan, Obama y Clinton en donde los desencuentros y acuerdos se multiplicaron por razones de toda índole, crisis económica conflictos centroamericanos, fin de la guerra fría y ese sin duda es el escenario que se ha convertido en una confrontación que a partir de la llegada de la era Trump, en donde el gobierno mexicano no le encuentra la cuadratura al círculo.

 

Visto en perspectiva el Tratado tendrá que visualizar un mundo en donde los fundamentalismos y los populismos hacen presa de las naciones y ojalá que el nuevo Tratado no afecte la economía mexicana, porque hoy existe una infraestructura más sólida  y diversificada y de cualquier manera con TLC o sin TLC, México va a seguir comerciando con ese país.

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