Columnista en Latitud Megalópolis

Ángel Pérez Sánchez

 

Periodista de toda la vida. Con amplia experiencia los ámbitos gubernamental y privado. Reportero de los periódicos Diario de México, Sol de México, Unomásuno, El Financiero. Eterno aprendiz de la profesión.

Alumno de las mejores Academias de México: Carlos Septién Garcia y Universidad Nacional Autónoma de México.

Puro cuento


Un fenómeno que llama la atención y que muchos han dejado pasar de noche es lo que sucede en las campañas del Estado de México en donde se elegirá gobernador. La candidatura independiente de Teresa Castell de Oro Palacios no ha brillado ni ha sido de la simpatía de la ciudadanía, según lo demuestran las encuestas que han realizado algunos medios de comunicación y la encuestadora Mitofsky. El porcentaje de personas que supuestamente van a votar por ella no rebasa ni el 10 por ciento siquiera.

 

Esto nos habla de que los votantes, medio enterados de lo que sucede en su entidad, desconocen cómo se come una candidatura independiente y por otro lado nos indica que personajes como Jaime Rodríguez Calderón, conocido en el bajo mundo como “El Bronco” logran su objetivos de triunfo en las elecciones gracias a que pertenecieron a algún partido político.

 

En este espacio mi pretensión es hacer mención de que Teresa Castell es una empresaria que se aventuró a ser candidata y ganar la gubernatura mexiquense tal vez pensando que como independiente iba a “pegar” en el ánimo de los ciudadanos.

 

Pero al parecer se equivocó, porque para lograr su objetivo debería contar con el respaldo de un número de simpatizantes, afiliados o acarreados –es decir voto duro- que sólo se lo brinda un partido político. Es así como “El Bronco” y otros “independientes” se hacen de puestos de elección.

 

Bueno, también debemos añadir que una buena campaña política, bien encauzada, bien difundida en los medios de comunicación y con los amarres bien fortalecidos con los sectores sociales involucrados permitirá ese triunfo anhelado.

 

Sin duda De Oro Palacios saldrá de esta empresa bastante decepcionada o quizás, si sabe negociar su escaso margen de votos, con algunos de sus contrincantes políticos, la veremos en la próxima administración Alfredo del Mazo, de Delfina Gómez o de Juan Zepeda, pero en un puesto menor y no como gobernadora mexiquense.

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