INFIERNO EN CALIFORNIA

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Con una cuenta que sigue aumentando y llega casi a las 700 personas desaparecidas, los incendios que azotan al estado de California, estarían por convertirse en la peor calamidad enfrentada en la historia por los Estados Unidos. Al día siguiente de que el gobernador Jerry Brown declarase el estado de emergencia, el presidente Trump hizo lo propio, dando libertad a los presupuestos millonarios con los que cuenta FEMA, para enfrentar estas situaciones.

Para media semana la cuenta de muertes estaba rozando la veintena, mientras que las construcciones perdidas, llámense, escuelas, oficinas públicas, casas, almacenes, bodegas y todo tipo de negocios, rebasaban las 2 mil.

Las áreas afectadas se podrían especificar en dos, la primera en el norte de California, que incluye los condados de Napa y Sonoma, donde la industria vitivinicultora, convirtió a la región en el mayor productor de vino del país, mismo que goza de fama mundial por su alta calidad.

La ciudad de Santa Rosa, en el condado de Sonoma, vio hacerse cenizas en unas horas, decenas de casas, que quedaron a merced del fuego, por las ráfagas de aire caliente, que al cambiar de dirección sorprendieron a los habitantes, muchos de los cuales huyeron, pero en medio de las llamas, se encuentran desaparecidos, pudiéndose esperar lo peor, pues el fuego horas después continuaba.

Los incendios están incluidos entre el tipo de situaciones donde puede haber más muertes, ya sean de tipo rural o urbano, por ejemplo en 1871, un incendio forestal acabó con la vida de entre 1,500 y 2,500 personas en Peshtigo, Wisconsin. Ese mismo año, y con una ola de calor extenuante, los bosques del vecino estado de Michigan, vieron perecer a 500 personas que no pudieron escapar de las lenguas de fuego. En el año de 1903, frente a un trabajo extenuante de los bomberos, un incendio devoró un edificio de la ciudad de Chicago, Illinois, donde murieron 602 personas. En 1942, en la ciudad de Boston, Massachusetts, mueren 492 personas en el incendio de la discoteca Cocoanut grove, donde las puertas estaban cerradas con candados, convirtiendo el lugar en un infierno sin salida, donde por cierto, los sobrevivientes, fueron los primeros seres humanos tratados con penicilina.

Otros incendios de gran magnitud fueron el de Minnesota de 1918, con 453 muertos, el de Hinckley, con 418, y el de Natchez, Mississippi, en 1940, con 209 muertos. De allí se cuentan decenas de incendios anuales en las grandes extensiones boscosas que visten a los Estados Unidos, lo mismo que en zonas habitacionales, dado el tipo de construcciones a base de madera que arde fácilmente.

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