VIOLENCIA OCULTA

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A GRITOS Y A TIROS

Buró de los Ángeles CA.-Casi 34 mil muertes cada año, es el saldo estadístico en Estados Unidos, cuando se habla de armas de fuego. Una barbaridad si se compara con países como Inglaterra o Polonia, mismos que promedian uno por cada millón, o por ejemplo Alemania, que promedia dos muertos por disparo de arma de fuego por cada millón de personas al año, lo que equivale a quienes morirían en EEUU por ser golpeado por algún objeto que cayese desde un edificio.

Y mientras más de la mitad de la población estadounidense piensa que las armas deberían tener un control en ventas, especialmente las de asalto, en el Congreso Federal en Washington, la mayoría republicana insiste en apegarse a la segunda enmienda de la Constitución, que dice que el pueblo tiene el derecho de poseer y portar armas para su defensa, una enmienda que fue incluida en la Carta de Derechos y fue aprobada el 15 de diciembre de 1791, hace doscientos veintiseis años, cuando los colonos se tenían que defender por el este, de los ingleses y por el oeste de los indígenas.

La escena tiene varios ángulos que la convierten en confusa, situación que parecen aprovechar los fabricantes de armas estadounidenses para seguir “apoyando” económicamente a congresistas y senadores, para pasar por alto las cada vez mas frecuentes tragedias que enlutan los hogares de la primera potencia del mundo.

En las calles, muchos de los estadounidenses, defienden la tenencia y portación de armas, por ejemplo el black Friday del año 2016, día de extraordinarias rebajas de precios, las armerías batieron record de ventas, colocando en el Mercado la cifra de 185,713 armas de fuego de todos tipos, desde un sencillo revolver Smith and Wesson con un barril de seis tiros, hasta armas de as alto, diseñadas para cazar seres humanos, si así como se lee, para cazar seres humanos, puesto que son armas de guerra que no se prestan para la cacería de animales, pues le restarían interés a la persecución.

Y mientras el debate verbal se viene alargando por años en Washington, en todo el país se sufre de lo mismo, paro la discusión es informal, pues no se cuenta con la posibilidad de legislar en cada esquina, la tragedia es que este debate no es nada mas de palabras, aquí, por fuerza, se incluyen los balazos a manos de locos que parecen surgir de la nada, asesinando a masas de gente, que en la mayoría de las veces nada tienen que ver con sus venganzas, alucinaciones u odios a partir de alguna situación personal o particular.

Haciendo una retrospectiva de menos de treinta años, Podemos remitirnos para empezar, al año 1991, con la matanza de Killeen, Texas, donde un hombre estrelló su camioneta contra un café, luego se bajo del vehículo y disparo su arma matando a 22 personas, por último se dió un tiro suicidándose. De esa historia para acá podemos contar al terrible Columbine, Colorado, con 13 muertos, al Virgina Tech de 2007 con 32 muertos, el ataque en Fort Hood, Texas, con 13 muertos, el dolorosísimo ataque de la escuela Sandy Hook, en Connecticut, cuando en 2012 murieron tiroteados 27 seres, en su mayoría niños, el año 2016, Orlando, Florida, otra matanza con 49 fallecidos, luego en el terrible 2017, en Las Vegas, Nevada, 58 muertos, luego Sutherland Springs, Texas, con 21 muertos y esta semana de noviembre de 2017, otros cinco Muertos. Todos en ataques a balazos, y aun la opinión pública sigue en la discusión sobre el control de armas de fuego. Unos lo piden a gritos, otros a tiros, pero si que es necesaria la política del control de armas de fuego, sobre todo las de asalto, en este Estados Unidos cada vez mas fuera de control.

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