Delio Dante López Medrano

  • Doctor en Política Criminal
  • Maestro en Ciencias Penales; Licenciado en Derecho y Licenciado en Piscología
  • Profesor de Posgrado y de licenciatura
  • Autor del libro Derecho Penal
  • Parte General

SUPONIENDO, SIN CONCEDER


LEY DE SEGURIDAD INTERIOR

El proyecto de ley, aprobado en la Cámara de Diputados, fue apoyado por la mayoría de los partidos políticos, los únicos dos partidos que en bloque estuvieron en contra fueron Movimiento Ciudadano y Morena. A favor estuvieron, en bloque el Pri, Verde y Nueva Alianza, los demás se repartieron entre apoyar y votar en contra, en mayor o menor medida.

Porqué ha despertado interés el tema de la referida ley, nada más y nada menos por la participación del ejército en temas de seguridad pública. Lo que no debería de tener importancia alguna, pues como sabemos, puesto que es público y notorio, las fuerzas armadas participan en el tema, inclusive la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación ya desde el año 2000 había aplaudido la participación del Ejército, Armada y Fuerza Aérea en tareas de seguridad pública, pues en una resolución de magia negra u ocultismo jurídico, estableció por unanimidad que “el instituto armado está constitucionalmente facultado para actuar en materias de seguridad pública en auxilio de las autoridades competentes (Tesis: P./J. 38/2000)”.

Desde luego, nunca importó que la Corte señalara que la participación era en auxilio, pues las fuerzas castrenses siempre actuaron motu proprio, incluso tomando el mando cuando participan en auxilio de las autoridades civiles en materia de seguridad pública. El problema con el que se encontraron siempre fue que para detener o enfrentarse a presuntos delincuentes siempre tuvieron que justificar su intervención actuando en flagrancia. Pequeño problema cuando por ejemplo eres marino e ingresas a un departamento en Cuernavaca a enfrentar delincuentes, claro me parece que la justificación fue que desde la costa lo fueron siguiendo. De ahí la necesidad de las fuerzas armadas de legalizar su actuación, recordemos que ha sido clamor, así lo ha referido en no pocas ocasiones el Secretario de Defensa.

Es hasta ahora, que el sueño de la Corte se empieza a hacer realidad: “el instituto armado está constitucionalmente facultado para actuar en materia de seguridad pública”, pero ya sin el epíteto de en auxilio. Sueño que para el instituto armado se ha convertido en objeto de deseo: la plena autonomía en el tema de la seguridad pública. Sin embargo, como sabemos es un proyecto de ley, que seguramente se aprobará en breve, por lo tanto habrá que preguntarse si realmente responde al deseo del instituto armado y al sueño de la Corte.

Si revisamos el proyecto aprobado, tenemos que la ley dispone que las acciones de seguridad interior son aquellas que realizan las fuerzas armadas por sí, es decir, sin necesidad de auxiliar a las autoridades civiles ni coordinarse con ellas; les permite implementar por sí acciones relacionadas con la Agenda Nacional de Riesgos; la información que generen será clasificada; no les aplica la Ley Federal de Procedimientos Administrativos; sus acciones son de carácter permanente ya que tienen como mira la seguridad interior, por lo que no requieren declaratoria que inste su actuación, decíamos motu proprio; respecto de los delitos –todos- les da el carácter de primer respondiente –algo así como policía municipal, que suele ser la primera autoridad en llegar al lugar de los hechos-; también, por qué no, pueden realizar actividades de inteligencia. Desde luego, solamente hacemos referencia a la participación que la ley le permite al instituto armado. Por lo que hace a la llamada declaratoria que regula la ley para que participen las fuerzas armadas, a mi parecer es solamente la cortina de humo, pues dado lo que hemos señalado pueden actuar sin necesidad de declaratoria.

Por lo que nos deja ver el proyecto de ley, me parece que la respuesta es sí: sí, hace realidad el sueño de la Corte y el deseo de las fuerzas armadas, actuar por sí y sin necesidad de coordinarse con las otras autoridades. No obstante, deberíamos ser prudentes respecto del tema y también pensar que en ocasiones nos hacen mal los deseos que se cumplen y que los sueños pueden ser auténticas pesadillas.

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