SEXUALIZACIÓN DE LA INFANCIA

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La sexualización de la infancia: derecho a la propia imagen y derecho a la identidad

La biopolítica es la gestión del poder en los procesos biológicos de la población, por ejemplo políticas públicas de reproducción, de salud mental, es un término acuñado por Foucault; y se engloba en el concepto de biopoder, es decir, los ejercicios de poder que se dan en el cuerpo de los seres humanos, en casos extremos la tortura que fragmenta la identidad y disocia al individuo de su humanidad, convirtiendo en una cosa a los seres humanos, amputando sus emociones y dignidad. La biopolítica, es la disciplina que salvaguarda la dignidad de la vida, dentro de una sociedad judicializada, en la que las libertades son difuminadas en aras del orden público y el control de las masas.

El cuerpo, la vida, lo viviente, son ahora el territorio donde se centran las luchas de poder y de dominio, las campañas de publicidad definen el derecho a la propia imagen de cientos de personas, pues en realidad no hay espacio para las expresiones individuales propias; más bien se trata de seguir el camino ya trazado, lo viviente y el cuerpo son enfrascados en el mercado de consumo, verbigracia, las estrellas de Disney –sobre todo las niñas- primero venden una imagen tierna y casta pero su entrada a la etapa final de la adolescencia significa el ingreso a la vida adulta de forma agresiva y de tintes exacerbadamente sexuales, pues dicho ingreso a la vida ”adulta” se vende como el sacrificio de la “virgen”, lo que conlleva hacer público su despertar sexual al estilo devoradora de hombres, es decir, las niñas son sexualizadas, como si ninguna otra parte de su persona valiera más que su cuerpo, ejemplos: Britney Spears, Lindsay Lohan, Mille Cyrus y no acabamos con los ejemplos. Lo peligroso es cómo el Estado no interfiere en dicha violación de su derecho a la imagen, ni siquiera se pronuncia en torno al ejemplo que estas estrellas ofrecen a la millones de niñas. ¿Hasta qué punto la expresiones de sexualidad y la vestimenta de las adolescentes son genuinas, y no influenciadas por los medios de comunicación?

El caso de las mujeres desde mi punto de vista es más patético, pero también los varones, pues los ídolos juveniles, pasan de ser los niños tiernos y amigables a patanes con licencia a instrumentalizar públicamente a las mujeres, tan solo la letra de las canciones en donde la mujer es vista como un enemigo al cual dominar mediante la subyugación sexual y no como un ser humano que merece afecto y respeto. Es decir, se vende públicamente una masculinidad agresiva e hiper sexualizada. La pregunta es: ¿nuestros niños merecen eso? ¿No hay otra forma de expresión masculina o femenina? ¿Por qué condenamos a las futuras generaciones a absorber una imagen tan nefasta de sí misma? ¿Es necesario sexualizar tanto el entorno de un ser humano? Y ¿hasta qué punto es sano psíquicamente hablando?

En esa línea de pensamiento el derecho a la propia imagen, es la representación de los rasgos y características físicas de una persona por cualquier medio material o electrónico, toda persona tiene derecho a disponer, difundir, comercializar y autorizar la difusión y captación de su imagen; pero también significa tener libertad para vestirse en la forma deseada, portar tatuajes o incluso no usar tatuajes, tintes en el cabello o perforaciones, es decir, significa expresar los gustos propios, el sentido estético e incluso la ideología a través de la manera de vestirse o presentarse públicamente, significa usar jeans en vez de traje sastre por ejemplo.

El derecho a la propia imagen se arropa en el derecho a la identidad, cuyo complemente es el derecho al nombre y el derecho a ser registrado; el nombre permite a la persona identificarse a sí misma, adquirir individualidad, saber su origen y filiación; el derecho a ser registrado se traduce en que el Estado reconoce al ser humano como su nacional, lo que conlleva un vínculo jurídico que encierra derechos y obligaciones para ambas partes. El derecho a la identidad cobre operatividad mediante el derecho a la propia imagen, pues permite a la persona adoptar rasgos físicos, emocionales y psíquicos propios, lo que abreva en la adquisición de conciencia sobre sí misma, su existencia y la de los demás, para el Estado se traduce en la obligación de no intromisión en el libre desarrollo de la personalidad. La identidad es lo que distingue y hace genuino a cada ser humano, lo que le permite distinguirse de otros, autoreconocerse y ser considerado como centro de decisión.

Es necesario, abandonar la postura ingenua en dónde la sociedad ve como gracia la sexualización de las estrellas juveniles, y entender que nos estamos convirtiendo en los espectadores de violaciones masivas y públicas en torno al derecho a la identidad y a la propia imagen. Y pugnar porque el Estado sea más congruente y no juegue al doble discurso en donde solo busca el dominio de las masas mediante el dominio de su cuerpo y vida, para cual resulta pertinente asomarse a la biopolítica de Michael Foucault.

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2 Comentarios

  1. MARIO HORTA dice:

    Michael Foucault como la mayoría de los pensadores del siglo pasado debe ser revisitado como fuente que nos permita dar cuenta de los fenómenos y acontecimientos que hoy en día nos consternan y nos sorprenden, pero la historia del pensamiento nos puede aporta pistas y pautas para comprender y enfrentar nuestra compleja problemática actual.

  2. Leonor Varo dice:

    Buen Tema para discusión, más cuando es cierto que además de la sexualizacion a los padres de familia lo fomentan por ello se naturalizan las conductas individuales en la colectividad sin respetar los derechos.

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