PLATÓN LA IDEA DE JUSTICIA

Por:

Cuando nos preguntamos acerca de la crisis en torno al Estado de Derecho, la falta de cultura de la legalidad y de civilidad, incluso cuando cuestionamos la aprobación de la Ley de Seguridad Interior –que cómo veremos rompe con el equilibrio del Estado-, nos encontramos ante un problema que excede a la materia jurídica, porque las leyes están, el problema es que los sujetos no las aplican, porque carecen de sentido de justicia, de pertenencia social, lo que deviene en ciudadanos negligentes, lo que es un problema social, político y educativo.

En esa línea de pensamiento decidí retomar las ideas de Platón en torno a la justicia y el orden social, desarrolladas en La República; para Platón la justicia es: que cada integrante de la sociedad realice lo que le corresponde. Es decir que la justicia se traduce en el equilibro o cadencia de las partes que integran la sociedad, la integración de cada estamento da armonía, pues éstos son interdependientes. Pero este equilibro deriva de forma primigenia del individuo.

Platón, mediante el principio de especialización, erige la siguiente estratificación social dentro de la República: gobernadores o reyes filósofos, les corresponde la virtud de la prudencia, para una correcta toma de decisiones; los soldados o guardianes les corresponde la virtud del valor y deber, para proteger a los ciudadanos pero también tratarlos bien, cuidar al ciudadano; y a los productores o artesanos la virtud de la moderación o templanza, con el objetivo de que tengan la convicción de quien debe gobernar (subordinación), pues sus intereses están por debajo de la armonía social. Cada virtud le permite a cada estamento cumplir con su función social.

Así Platón traza sus cuatro virtudes cardinales: prudencia, fortaleza, templanza que en conjunto dan por resultado la justicia. La justicia compele a los ciudadanos a no tomar lo que no es suyo. Esta justicia se proyecta en lo político y social.

Sin embargo para llegar a este punto, Platón pone sus ojos en el individuo, pues la justicia en el plano individual es la unidad del alma, es un balance entre las tres dimensiones del alma: alma racional dotada de realidad autónoma, le corresponde la virtud de la sabiduría; alma irascible predomina la voluntad y le corresponde la virtud del valor; y alma apetitiva o concupiscente, representa los instintos, pasiones y deseos, le corresponde la virtud de la moderación o templanza. La justicia es la completa armonía entre estas tres dimensiones del alma, ya que el individuo debe actuar en concordancia con su intelecto, su voluntad y su deseo, es decir, que el individuo debe actuar con integridad, pues cada aspecto de su alma –al igual que cada estamento social cumple una función; bajo esa tesitura señala Platón que la justicia debe buscarse dentro del ser humano, pues este balance interno se traduce en la coordinación de los estamentos sociales a nivel macrosocial.

Por eso como ciudadanos no podemos únicamente reprochar justicia al Estado, sino buscar ser justos, lo implica no alterar el taxímetro…no copiar en un examen, etc, porque nos debe importar las repercusiones de nuestra conducta en los otros, en la comunidad. Para lograr lo anterior Platón señala que el individuo debe conocerse a sí mismo y esto se logra con reflexión, introspección y mediante una buena educación que sea integral (física, artística, moral, intelectual), cuyo fin sea moderar al individuo. Porque la justicia es siempre mejor que la injusticia, de ahí el deber de defenderla universalmente, pues si se descuida la justicia cada quien maximizaría sus intereses lo que traería como consecuencia: la injusticia.

Construir un Estado de Derecho, no es solo legislar en torno a derechos humanos, es crear consciencia de la responsabilidad que cada uno posee para consigo mismo y para con los demás. Mientras el individuo se encuentre evadido en el frenesí de compras y adquisición de un estatus social “relevante”, jamás tendrá oportunidad de buscar el equilibrio, lo que a nivel macrosocial se refleja en la indiferencia hacia los intereses de los demás, ejemplo la aprobación de leyes que no buscan justicia ni solventar un problema social como la Ley de Seguridad Interior, o la aprobación de salarios obscenos para los servidores públicos –dicho sea de paso en la República de Platón las riquezas y la propiedad privada estaban prohibidas para la clase gobernante. El problema de justicia es de índole filosófico pero también social; si queremos una sociedad más justa tenemos que empezar por moderar nuestra conducta y buscar el equilibrio. La justicia no es una entelequia inalcanzable, está en nosotros.

thumb_up ¿Te gusta el contenido? Compártelo en tus redes sociales.

Un comentario

  1. Bella Lyna dice:

    Como ex alumna de la maestra Aida, egresada de la facultad de derecho de la UNAM y también como licenciada en filosofía egresada de la UAM-I quiero expresar que es un excelente artículo pero sobre todo una hermosa reflexión

Danos tu opinión

Campos marcados con *son obligatorios, su correo no sera publicado.