AYUDAR NO ES MALO DEPENDIENDO EL MÉTODO

Por:

 

¿Ayudar es malo? ¡No! Altruista, tampoco. Pero la forma de hacerlo, el método y el fondo, determinan si o no. Y cundo es con opacidad, ¡sí!, cuando es transparente, ¡no! Hacer cosas buenas, que parezcan malas y un bien, con un mal, también.

Es decir, si Juan “N” vende droga, y ese dinero lo da para apoyar a niños con cáncer y familias pobres, ¿Juan hace bien, y su dinero es bueno o malo? Pues comete un delito, para ayudar.

Y si Pedro “N” roba y hasta mata para despojara a la víctima de su dinero, y después apoya a ancianos desvalidos, ¿su acción es buena o mala? Y ¿Hay que castigar o perdonar? ¿Justificar o calificar de vengativo al que lo acusa? Explicar el cómo, con qué y para qué se ayuda, no debe llevar a duda.

Apoyar a alguien y con qué, debe tener explicación. Quien hace acciones altruistas debe decir de dónde obtiene el dinero, porque si lo hizo luego de desviar recursos, asaltar o asesinar a alguien, hechos que todos, en menor o mayor medida, son delitos, y aunque sea loable, es ¡Ilícito! Eso, sin importar si fue Juan, Pedro o el prominente, benefactor y héroe, a quien conocen como Juan. Lo importante no es quien lo hizo, sino cómo lo hizo y de dónde salió el dinero.

Las historia de altruistas con y sin rostro, son bastas. Pero también de quienes no esperan normas ni leyes. Y van desde personajes reales, como narcotraficantes, hasta caricaturizados, como Robin Hood. En ambos casos son y personajes que aplicaron una acción noble, que los llevó a un fuera de la ley y cometer delitos. Hood, luchaba contra el opresor y defendía al oprimido, y en su carrera, cometió ilícitos.

Un narcotraficante, también. Lucio Cabañas, con un fin valioso y lucha justa. Secuestró para ayudar. ¿Y quién es el bueno, y quien el malo? Es decir, las formas de los tres, dejan fondo, y dudas de lo encomiable. Romper, reglas, violar leyes y no respetar normas e instituciones, genera irregularidad y toda acción, que lleve a un mal por perseguir un bien es ¡Ilícito! Justo o no, es otra cosa.

Se sanciona la irregularidad y la falta de transparencia, incluso el engaño. Y lo turbio, por más que se quiera justificar, nunca será claro. O, ¿Hay que aplicar el adagio de según con el cristal que se mire? ¿O cuándo es desvío; o cuándo es fraude; o cuándo ¡Delito!? O hay que justificar: ¡Hay peores! Porque desvían, hacen fraude y abusan para beneficio personal.

Lo real, es que ayuda con fin colectivo o personal sin transparencia, lleva a ¡dudas! Y más cuando desconoces el origen del apoyo, que por decir lo menos, puede ser irregular. Entonces, un principio, es predicar con el ejemplo, y respetar la ley, lejos de desgarre de vestiduras, de defensas abruptas y pasionales. Hagamos el bien, miremos a quien, y digamos con qué. Sin buenas que parezcan mala o malas que parezcan buenas. Apoyar, ayudar o hacer lo que deja a la deriva otro, debe ser transparente para que no sea juzgable. Ayudar a conveniencia, es ¡Deleznable! y causa incógnita, sobre todo cuando tras ese apoyo, se recibe u obtiene un cargo, sin una evidente trayectoria altruista (René Cervera; Ernestina Godoy y Layda Sansores, por ejemplo). Ser vengativo, no es bueno, pero opacos, tampoco.

Usar recursos públicos y sobre todo etiquetados para un fin y no cumplirlo, es multa; en algunos casos, despido, en otros, a veces pocos, inhabilitación para los menos, ¡cárcel! Juzgar de acuerdo al sapo, es solapar a unos, para beneficiar a otros. Es justificar un bien, con un mal. Es victimizar para convertirse en héroe. Es escupir hacia arriba y manosear la impunidad para evadir justicia. Es aplicar la ley, violarla y no cumplirla.

thumb_up ¿Te gusta el contenido? Compártelo en tus redes sociales.

Danos tu opinión

Campos marcados con *son obligatorios, su correo no sera publicado.