¿QUÉ ES LA BIOÉTICA?

Por:

 

Ante el panorama desolador de violencia, el deterioro de la calidad de vida, la instrumentalización de la naturaleza, el culto desbordante a la tecnología, es urgente que el ser humano desarrolle conciencia sobre cómo inciden sus acciones en la Tierra, la bioética como reflexión en torno a la ciencia o discurso humanista opositor de la tecnocracia es una alternativa a la que debemos ceñirnos, sólo así la humanidad podrá lidiar con los grandes problemas: pobreza alimentaria y patrimonial, deterioro ambiental, alteraciones en la salud de los seres humanos, contaminación y calidad de vida, violencia y muchos más.
Recientemente la bioética se ha posicionado en las aulas, y en la curiosidad de los jóvenes, por ello me permito reivindicar aquí dicha inquietud académica, recordando que la bioética es pública, laica e interdisciplinaria, ajena a cualquier ideología; su origen no es nuevo, en 1926 Frizt Jahr (padre de la bioética) re-formuló el imperativo categórico de Kant, al señalar: Respeta por principio a cada ser viviente como fin en sí mismo, y trátalo de ser posible como a un igual. Esto quiere decir que tenemos obligaciones morales con otros seres vivos, es decir, debemos ser respetuosos y compasivos con otros seres sintientes ya que son fines en sí mismos.
La bioética tiene un doble nacimiento o más bien se afianza en dos poderosos pensamientos el de Jahr y el de Potter, a quien los médicos consideran el padre de la bioética. Van Rensselear Potter, científico holandés-norteamericano, investigador de la Universidad de Wisconsin, quien resucitó el término 1970, en su libro “Bioethics: Bridge to the Future” la define como: la biología combinada con diversos conocimientos humanísticos, conjunción que forja una ciencia que establece un sistema de prioridades médicas y ambientales para una supervivencia aceptable.
En 1970, en un simposio realizado en Estocolmo con el sugestivo título: El lugar de los valores en un mundo de hecho, Jacques Monod decía que los avances científicos estaban disolviendo los cimientos de los sistemas de valores que constituían el soporte moral de las sociedades. No cabe duda de que la ciencia ha modelado al mundo moderno, proporcionándole su poder y tecnología, pero las sociedades han quedado retrasadas con sistemas morales incapaces de dar respuesta y asumir los desafíos que han puesto la ciencia y la tecnología (Cano, 2005).
Para él, esta disciplina nace de la necesidad que tiene la ciencia biológica de plantearse preguntas éticas. Su finalidad es el análisis racional de los problemas ligados a la biomedicina y su vinculación con el ámbito del derecho y las ciencias humanas.
Tanto Jhar como Potter, pugnaban por un sistema moral y una reflexión ética dentro de las ciencias y las humanidades que diera lugar a la existencia armoniosa y sustentable de los seres humanos con su entorno, es decir, un sistema moral que extendiera su reflexión hacia otras formas de existencia, comprendiendo que somos un todo, que tenemos una existencia compartida e interdependiente.
La bioética es piedra de toque en los dilemas morales y éticos ligados a la tecnología, la medicina, la biopolítica, la bioteconología, las humanidades y otras ciencias. En este caso puede ayudar al derecho a re-pensar problemas como la pobreza, la seguridad alimentaria, la eutanasia, el aborto, los organismos genéticamente modificados, los derechos de los enfermos mentales, el derecho ambiental, la protección jurídica de los animales, clonación, disposición de órganos y tejidos, objeción de conciencia, experimentación en animales y seres humanos, destino y trato de los animales destinados al consumo, entre muchos otros.
Si queremos re-dimensionar al derecho, a sus campos de estudio y mejorar la implementación de políticas públicas y un marco legal que de verdad rinda culto a la vida y no a la dominación o la subyugación del más débil, tenemos que estudiar bioética, de forma seria y sin ningún velo ideológico, no basta hablar de bioética en los foros jurídicos, los abogados tenemos que certificarnos, tomar cursos y profesionalizarnos, de lo contrario la bioética se convertirá una aporía y tendrá un uso frívolo en los discursos. Vamos a hacer conciencia. Recomiendo ampliamente las conferencias y cursos del Programa de Bioética de la UNAM y del curso permanente de Bioética de la Facultad de Medicina, yo me he certificado con ellos y en verdad ha sido enriquecedor no sólo para mí sino para mis alumnos.

thumb_up ¿Te gusta el contenido? Compártelo en tus redes sociales.

2 Comentarios

Danos tu opinión

Campos marcados con *son obligatorios, su correo no sera publicado.