LA INVESTIGACIÓN DE LOS DELITOS

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Resulta que existe un día del Ministerio Público, el pasado 22 de octubre fue el día Nacional del Ministerio Público en México, me imagino que ni ellos lo saben, me enteré incidentalmente, pues supongo que las cargas de trabajo no los dejaron conmemorar su día. El agente del Ministerio Público es, por mandato de la Constitución, quien debe dirigir la investigación de los delitos, lo que algunos agentes tampoco saben: en alguna ocasión uno de ellos comentaba, en un evento público, que el agente no tenía que saber investigar. Poco faltó para que me diera un infarto ante este comentario, afortunadamente solamente me hiperventilé o bien me dio asma de panda –como diría Kung Fu Panda-, prosiguió el comentarista que para suplir la falta de conocimientos sobre investigación de delitos –que a su consideración no necesitan los agentes del Ministerio Público- en el actual sistema se realizan reuniones con la víctima o sus familiares y la policía para que le indiquen a los agentes qué investigar.

Justo en ese momento tuve una epifanía: vi una luz blanca, afortunadamente recordé el consejo que le dio Burro al ogro Shrek: ¡no vayas a la luz!, y todo quedó en un pensamiento lumínico. En ese momento supe por qué estamos tan mal en México en cuanto a la investigación de delitos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el 94.8% de los casos de homicidios no existe un sentenciado por tales hechos. En otras palabras, de cada cien homicidios solamente se condena al cinco por ciento de los perpetradores.

Hablamos de homicidios, delitos mayores, pues, por lo que es válido preguntar y qué ocurre en el caso de otros delitos. Afortunadamente, responde el INEGI la mitad de la gente que ha acudido ante un agente del Ministerio Público considera que su actuación es efectiva, esto por lo que hace a los agentes de los Estados, en tanto que el 55% de las personas que acudieron ante los agentes federales tuvieron una opinión favorable de ellos, consideraron que trabajan bien.

En cuanto a la carga de trabajo, señala el INEGI, que cada agente del Ministerio Público lleva, según datos de 2016, en promedio 251 asuntos (carpetas de investigación o averiguaciones previas). Simplificando, cada agente tienen que investigar –siendo optimistas, toda vez que cada carpeta puede contener más de un delito- 251 delitos en un año optimista como lo fue 2016, pues en 2011 cada agente llevó 405 asuntos. Al respecto se debe considerar que los asuntos que les llegan cada año no son los mismos que se resuelven, existe algo que se llama rezago, esto es que los no resueltos de un año se van sumando a los nuevos asuntos.

Cruzando datos se obtienen cifras siniestras. Según un artículo de BBC news mundo publicado el 4 de julio de 2018, intitulado “Por qué en México es tan fácil matar y nunca pisar la cárcel”, con relación al delito de homicidio se señala que cada agente resuelve 1.8 homicidios al año (datos que también toma del INEGI), por lo que si consideramos que en México, sigue indicando el artículo, entre 2010 y 2016 fueron asesinadas 154.557 personas, de los cuales fueron resueltos aproximadamente el 5% de los casos –como ya indique-, si dividiéramos los homicidios no resueltos entre todos los ministerios públicos del país (lo que sólo se logra por arte de magia -¡afortunadamente en diciembre comenzará a gobernar la Magia del Poder!-), al ritmo que los agentes resuelven los asuntos (esto es 1.8 al año) se “necesitarían 124 años para acabar con el rezago”, concluye en citado artículo.

Nada que conmemorar en el día Nacional del Ministerio Público, y ante este panorama tal vez, y solo tal vez, sea mejor el perdón y olvido que tanto pregona la mentada Magia del Poder.

 

delio.dante@latitudmegalopolis.com

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Un comentario

  1. Ana Alcántara dice:

    Gran reflexión, sobre el papel del MP en México, La excesiva carga de trabajo, la falta de recursos (humanos, materiales y tecnológicos) para la investigación del delito, etc., promueve y, lo peor, fortalece la incredulidad de la eficiencia en esta área. Lo que genera el crecimiento de una percepción de impunidad. Gracias, De. Dante por su trabajo.

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