“CARTA A UN AMIGO”

Por:

Apreciado amigo:

 

La cartilla moral que empieza a repartir AMLO y su 4 Transformación, recomienda entre otras cosas la urbanidad y cortesía entre los miembros de una familia y de una sociedad y me trae a colación la maltratada que le dieron las huestes morenistas, al Gobernador de Guerrero, Hector Astudillo, en un evento en días pasados, en presencia del mismísimo Presidente y que no tuvo nada de cortes, ni mucho menos, de urbano y si mucho de cerrero y grosero ; porque una cosa es, que la voluntad del Señor se aplique en las mulas de mi compadre y otra ser responsable y respetuoso de las formas democráticas.

Cierto que hace falta que en las escuelas se enseñe la ética y el civismo y otra cosa es que el estado a través de dudosas personalidades y supuestas reglas, quieran imponer conductas morales, que solo pertenecen a la intimidad de las personas; la actitud moralista de AMLO discrepa, con el autoritario presidente que no acepta contradicción alguna y mucho menos crítica, sin despertar en él, al intolerante que sin el menor atisbo de cortes la emprende contra sus críticos, a quienes acusa de enemigos, traidores, que lo mismo de corruptos; en él no va el principio cristiano de poner la otra mejilla, no que va, él procede como peleador callejero, al desconton; de ahí entonces que todo esto de la cartilla moral no deja de ser otra de las ocurrencias, con las que pretende gobernar y hacer sentir, su alta calidad moral, sobre los vulgares ciudadanos, que con sus conductas inmorales han permitido tanta corrupción. Zaz !!! Vaya con semejantes moralistas , empezando por el payo de Taibo 2, o la propia primera dama , de quien todavía se recuerdan sus señas obscenas o que me dicen de ese dechado de virtud que es la alcaldesa Laida Sansores y Epigmenio Ibarra que fomenta el odio en las redes sociales y por supuesto el inefable de Fernández Noroña, que con su florido léxico descalifica a quien no esté de acuerdo y tantos otros que escapan y que son ni más, ni menos ejemplos de “virtud moral” a seguir.
Creo que erigirse en alter ego de la moral y conducta de los mexicanos, es el acto de mayor arrogancia y soberbia, sobre todo de quien usa el discurso del encono, la división y fomenta la descalificación como método de defensa.

Cierto que Mexico necesita enfriar sus temperamentos, pero no por el camino moralizaste, que solo conduce a mayor división, sino por el contrario lo que necesitamos es la reconciliación, para reconstruir la conciencia ética que hemos perdido por la retórica del odio, que también ha sembrado el Señor Presidente a lo largo de más de veinte años. Así que no se asuste por las tempestades que recoge, cuando anula una reforma educativa, que buscaba sacar lo mejor de los niños y jóvenes y que hoy son condenados a la miseria de sátrapas maestros de la cente ( así con minúsculas).

Entre paréntesis; la peor tragedia es criminalizar (a propósito de Tlahuelipan, Hidalgo) la pobreza, al sostener que los que roban, secuestran, extorsionan, venden droga y matan, lo hacen por que son pobres, luego entonces los ricos y clases medias son honestos per se; que bonita forma “moral“ de concebir a la sociedad mexicana y justificar con simpleza un problema gigantesco que vive el país y concluir con la culpa es de el neoliberalismo económico y la mafia del poder. Seguramente en Estados Unidos, Francia y en todo el primer mundo hay cero delincuencia, porque no hay pobres o hay pocos; me suena como los xenófobos que dicen que los negros cometen más delitos que los blancos; no te parece.

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