OTRA VEZ ACERCA DE LA GUARDIA NACIONAL

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En México es tradición del gobierno realizar consultas, audiencias, foros, y demás eventos que permiten simular escuchar a la población o expertos en diferentes temas respecto de los cuales ya se tiene una decisión, algo así como sí los veo pero no los oigo, solo me sirven.
Como se sabe, al menos desde el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) las fuerzas armadas han participado de esa cosa tan extraña que se ha dado en llamar seguridad pública, política que continuó en el sexenio de Enrique Peña Nieto. No obstante, éstas han estado presentes al menos en todo el siglo XX, no hacemos mal en recordar que Rosendo Radilla (caso emblemático de desaparición de personas en nuestro país) fue desaparecido por un retén precisamente del ejército en 1974; poco antes en 1968, la represión de estudiantes, por poner unos ejemplos.
La intervención de integrantes de las fuerzas armadas en la época de Zedillo (1994-2000) y de Salinas (1988-1994) y antes, sobre todo después del 68 se trató de matizar un poco, para ello se recurrió al expediente de nombrar en posiciones de seguridad pública a militares “retirados”, de esta manera el mando ya no era militar (hechizo simple pero incuestionable). Esta práctica continúa hasta nuestros días.
Esquemáticamente hablando: el priato intentó cubrir “un poco” la intervención de militares en materia de seguridad, en tanto que el panato los incorporó de manera abierta (Fox y Calderón) y Peña Nieto continuó con esta tradición, no obstante, este estado de cosas generó inconformidad o descontento entre los militares porque sentían que estaban actuando al margen de la ley (algo así mencionó recientemente el actual secretario de Defensa) por lo que de algunos sexenios para acá la “lucha” de los militares ha ido en el sentido de pedir al gobierno que les den un marco legal que contemple su abierta participación en materia de seguridad pública. El último intento, en el sexenio pasado, lo constituyó la malograda Ley de Seguridad Interior.
Por lo que considero que en el tema de la Guardia Nacional, respecto de la participación de las fuerzas armadas en el tema de seguridad pública, estamos ante un falso debate, el tema no es si deben participar los militares en la seguridad pública, tampoco si deben estar al mando operativo o mando total, el tema es simplemente dar a las fuerzas armadas un marco legal para que continúen haciendo lo que ya hacen.
La seguridad, bueno, seguirá creciendo la inseguridad –en nuestro país nada crece tanto como la inseguridad, y lo seguirá haciendo-, esto no es el tema, como he señalado, el tema solamente es dar a las fuerzas armadas un marco legal, que durante años han pedido.

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Un comentario

  1. Ana Alcántara dice:

    Efectivamente y de acuerdo en el hecho de un indispensable marco legal de las fuerzas armadas. Este tema es como muchos otros en los que se debe legislar para evitar vacíos legales y caer en el debate de lo justo y lo correcto o viceversa.
    Mi felicitación al Dr. López Medrano por su análisis y punto de vista.

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