CUANDO 135 MUERTES NO AMERITAN NINGÚN TIPO DE RESPONSABILIDAD

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En estos días la prensa da cuenta de que falleció un paciente más de las personas internadas en los hospitales públicos por motivo de la explosión de Tlahuelilpan, con lo que suman 135 personas muertas. En cualquier país civilizado bastaría una sola muerte para que se fincaran diferentes tipos de responsabilidades, que pudieran ser civiles, administrativas, penales e incluso responsabilidad del Estado.
No obstante que nuestras normas reconocen la existencia de esos tipos de responsabilidades, que pudieran derivar de un hecho ilícito, hasta este momento, a casi dos meses de los hechos en que perdieran la vida 135 personas, no se vislumbra ningún responsable, bien algún irresponsable que responda por los hechos.
Desde luego, en nuestro momento cultural ha cobrado suma relevancia en la comunicación del gobierno, y en general en todo tipo de comunicación, la percepción sobre los hechos más que el hecho en sí. Como sabemos las redes sociales se vieron inundadas de doctas opiniones, la mayoría de ellas responsabilizando a las propias víctimas de su propia desgracia, aún y cuando todos sabíamos que la autoridad –el gobierno- estuvo presente casi desde el momento mismo en que se conoció de la fuga del combustible –provocada o no, no lo sabemos-.
Con independencia de ello, para el mundo jurídico es claro que gente murió y no murió de forma natural, y como sabemos en un número mayúsculo, por lo que de manera lógica lo debido era conocer a profundidad el hecho y de ahí comenzar a deslindar responsabilidades, lo que hasta el momento no ha ocurrido o al menos no se ha dado noticia de ello.
Más allá de la opinión generalizada de que las víctimas fueron artífices de su propia desgracia la autoridad debió investigar, esclarecer y promover las responsabilidades correspondientes.
Todo parece indicar que en este caso se seguirá la tradición mexicana de nuestros gobernantes de evadir todo tipo de responsabilidad, con lo que se transgrede de forma cínica el llamado estado de Derecho, lo que resulta ser un criterio de buen gobierno. Por esto y muchas cosas más por el estilo es que no podemos abandonar los últimos lugares en temas de gobernanza, recordemos que ya se reconoce como un Derecho Humano el derecho al buen gobierno.
Lo que no tendría nada de malo si lo enfocamos desde el punto de vista político, el hecho ocurrió en el nuevo régimen, en la llamada 4T, y en ésta es claro que el enemigo jurado es el neoliberalismo, por lo que un criterio neoliberal de buen gobierno no tiene por qué ser adoptado por un régimen que no cree en sus principios, no obstante la realidad nos muestra que van 135 personas muertas, debería de interesar a liberales, neoliberales, antiliberales, posliberales o cualquier forma que adopte el régimen en turno, y al no interesar al régimen actual 135 muertos menos interesarán la muerte de una persona, o dos, o tres o cuatro, y así hasta llegar al 135…
Con esta actitud de la 4T el mensaje que se manda no a la sociedad –que está feliz con la 4T- sino a los mafiosos es que pueden seguir matando de manera cínica –como ya se ha visto en videos- sino que no ocurrirá nada, que no se les fincará responsabilidad alguna siempre que el número de muertos no rebase los 135 por acontecimiento. Tal vez y sólo tal vez esto nos vaya explicando por qué el mes de diciembre fue el más violento de que se tenga noticia, y que este mes haya sido superado en número de muertes violentas por el mes de enero, y que enero haya sido superado por febrero –cada mes rompemos record en este tema- y que marzo pudiera resultar más violento…
Las señales tal vez para la sociedad ilustrada y la comentocracia fifí sean confusas pero la delincuencia lo ha entendido perfecto pues en los últimos tres meses nada ha crecido tanto como la delincuencia…

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Un comentario

  1. Ana Alcántara dice:

    Es terrible, ver y vivir la impunidad que se alimenta con los “ajustes” para los derechos de los delincuentes!!!!. Es grosero saber que pesa más un detalle en el protocolo de detención, que el propio delito de quien sabe y se ríe de un sistema hecho para delincuentes. Gran análisis.

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