ADOLESCENTE NARRA CÓMO CAZÓ A “MONO MUÑOZ” EN UN BAR DE COAHUILA

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Pública libro en Coahuila con el título “Cristy No Sabía Amarme”

Mediante la publicación de su libro autobiográfico “Cristy No Sabía Amarme” la hoy licenciada en psicología y de quien se reserva su nombre por cuestiones de seguridad, narra cómo sedujo al capo Juan Manuel Muñoz Luévano “El Mono Muñoz”, así como la vida de lujos y la red de contactos del ahora preso en EU.

En el testimonio de “Cristy”, publicado por la revista Proceso, detalla que se tardó una hora en arreglarse para cazar a su presa. “Cuando estuve lista me dirigí al antro”, el bar Joy, ubicado en la capital de Coahuila.

“Esa misma noche me vestí para matar. Me puse unos pantalones negros de piel con un top negro que dejaba ver mi abdomen plano, no por el ejercicio, la vida que llevaba me estaba matando. Iría a la discoteca de moda y me ligaría al dueño, del que se rumoraba era un narcotraficante, si lo lograba mis problemas acabarían pues por un lado tendría barra libre de drogas, y por otro nadie se atrevería meterse con la novia de un narco”.

“Al llegar al bar Joy en la capital de Coahuila me fui directo a la barra, pedí un vodka tonic y me metí al baño a echarme unas líneas. Cuando salí observé el lugar y lo ubiqué a él, o sea, al capo. Estaba sentado en el segundo piso con sus amigos, así que terminé mi trago y me subí en una bocina que estaba junto a su mesa”, narra “Cristy” en su libro autobiográfico.

En aquellos años “Crity” era una joven preparatoriana de una escuela privada, añade que enfundada en unos pantalones negros de piel y con un top negro que dejaba ver su abdomen plano, se puso a bailar para tratar de seducir al famoso narcotraficante.

“Sin pensarlo me dirigí a donde estaba y me senté a su lado. Lo primero que se me ocurrió decirle fue, ‘¡Qué bárbaro, pareces mi papá!’. Todos los que estaban ahí me lanzaron miradas agresivas y fulminantes, literalmente uno de sus trabajadores me pisó para que me callara”, escribe en el libro.

No obstante, al capo le pareció gracioso que le dijera “esas verdades en su cara y mostrando la frescura con la que lo hice”, así que el narco se rió y el ambiente de tensión se despresurizó.

Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono Muñoz”, actualmente preso en Estados Unidos por los delitos de tráfico de drogas y lavado de dinero, entre otros.

Los antecedentes de “El Mono” como narcomenudista se remontan a finales de los años 60, cuando estudió para Ingeniero Agrónomo en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

Al terminar su carrera universitaria desapareció de Coahuila y se asentó en Sinaloa donde incursionó en el floreciente negocio del tráfico de narcóticos.

Para los albores del siglo 21, la DEA lo ubicó traficando grandes cantidades de cocaína a través de la frontera de Tamaulipas. En esa época la agencia antinarcóticos lo consideró un “barón de la droga” que le hacía competencia al “Chapo” Guzmán por las grandes cantidades que traficaba.

Fuentes de la Fiscalía de La Laguna que lo investigaron contaron a Proceso que en una ocasión Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z40”, lo capturó y lo torturó debido a que desconocía el acuerdo con Osiel, hasta que otro capo, Heriberto Lazcano, “El Lazca”, ordenó que lo soltaran.

Regresó a Coahuila entre 2002 y 2003 con una gran fortuna y para el año siguiente creció como empresario de bares, restaurantes, franquicias, pero sobre todo con una veintena de gasolineras.

La bonanza de “El Mono”, originario de Matamoros, Coahuila, era comentada entre sus conocidos ya que no se le conocía fortuna alguna.

Durante la Administración de Humberto Moreira,“El Mono Muñoz” se relacionó con Vicente Chaires, secretario particular del gobernador Moreira.

Durante la Administración de Rubén Moreira, Muñoz Luévano se asoció con Gerardo Garza Melo en una gasolinera ubicada en el Centro de Saltillo.

Garza Melo fue secretario de Gestión Urbana, Agua y Ordenamiento Territorial hasta que “El Mono” fue detenido en España. Tras esa captura la Secretaría fue desaparecida.

La Procuraduría General de la República (PGR), también tiene entre sus archivos investigaciones sobre actividades ilícitas del “Mono Muñoz” desde junio del 2012, cuando detuvieron a dos personas en la Ciudad de México con 2 millones de pesos en efectivo.

Los hechos que obligaron al “Mono” a radicar en España fueron los atentados contra sus amigos. El primero sucedió el 16 de febrero de 2006, cuando el comandante “La Barbie”, fue acribillado después de salir del bar Joy. Este quedó en silla de ruedas; regresó a trabajo de escritorio y luego lo desaparecieron.

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