EL ORO NEGRO

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El subsuelo de México ha sido pródigo a lo largo de la historia.

De él se han extraído grandes cantidades de plata, de oro, y ya en el siglo XX de petróleo, el llamado Oro Negro.

Precisamente, el 18 de marzo de 1938 el Oro Negro, el petróleo, fue nuestro.

Hoy en Latitud Megalópolis porque no tenemos amnesia, vamos a recordar ese hecho.

El poeta Ramón López Velarde alude en su extraordinario poema “Suave Patria” a las diversas bondades de la cornucopia mexicana, entre ellas al energético más utilizado en los últimos 100 años.

Al respecto escribe el poeta zacatecano: Patria, el niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo, el diablo, extraordinaria expresión que define la ambivalente condición de este energético, que por un lado ha permitido una buena parte del desarrollo del país, pero por la otra, ha contaminado selvas y otrora tierra de cultivos, lagunas y mares, y se ha convertido en botín político, y recientemente en un verdadero infierno.

Díganlo si no los habitantes del pueblo de San Primitivo en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo.

Tlahuelilpan, cuya etimología significa “lugar regado” nombre del municipio que el 18 de enero pasado fue víctima de un riego, pero no de agua, sino de petróleo convertido en gasolina, procedente de un ducto intervenido para ordeñarle el producto que conducía, lo que descubierto por los pobladores en aquellos momentos que el país cruzaba por un gran desabasto y escasez de gasolina, fue botín aparentemente fácil.

Pero en medio del paroxismo, el ducto estalló, convirtiendo el campo regado de Tlahuelilpan en un cementerio del que ya han muerto 135 personas.

Y fue ése, el petróleo expropiado y nuestro desde el 18 de marzo de 1938.

Y ese día nos hizo olvidar las bondades del energético y recordamos a López Velarde cuando señalaba en su Suave Patria “Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo”.
Los infiernos, los avernos, como el del 18 de enero en San Primitivo, en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Sume usted a todo lo anterior las luchas ideológicas y políticas que el petróleo ha generado en México, y entonces estará usted de acuerdo con lo que dice en su Suave Patria López Velarde.

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