LA ATENCIÓN A VÍCTIMAS DEL DELITO

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En nuestro país diariamente se comenten miles de delitos, dejando la escalofriante cifra de más de 25 millones de víctimas en su comisión, lo cual afecta al 35,6% de los hogares en México que al menos tuvo una víctima de un delito, ello de acuerdo a la encuesta nacional de victimización y percepción de la seguridad pública del INEGI en 2018 (ENVIPE). Que es el instrumento más cercano a la realidad que actualmente se elabora.

Estas cifras que maneja dicha estadística de medición, en un simple análisis nos indica que el número de víctimas ha ido en aumento año con año, y que los daños causados por la comisión de diversos delitos se ha incrementado considerablemente, existen casi 30 mil víctimas del delito por cada cien mil habitantes en nuestro país.

En cuanto a la comisión de delitos la cifra aumenta, en proporción por cada cien mil habitantes se cometieron más de 39 mil delitos, es decir la taza víctima / delito es de 1.3 víctimas por delito cometido.

Si analizamos más a profundidad estos datos, veríamos como de acuerdo a la teoría todo los mexicanos seriamos víctimas de la delincuencia, recordemos que la víctima es la que sufre directamente el delito en su persona o patrimonio, pero ese hecho también afecta a su familia o personas cercanas como por ejemplo en el delito de robo en su casa habitación, y también nos afecta a los integrantes de la sociedad quienes tenemos la amenaza constante de sufrir un suceso igual.

Como vemos la situación es alarmante, y esa cifra es solo una medición cercana, que por más exacto que sea tiene su margen de error y la real cifra es mucho mayor.

Sin embargo a pesar de esos números la víctima de un suceso criminal es actualmente la más olvidada del sistema de justicia, salvo sus casos muy excepcionales, la atención a una persona que ha sufrido un delito es escasa o nula, es más, en muchos delitos el sistema la vuelve a victimizar, esto ocurre desde lidiar con los largos, corruptos e ineficaces procesos para iniciar la investigación criminal, hasta la lenta y larga administración de la justicia. A veces pasan años para que se tenga un castigo al infractor que como hemos señalado en otras columnas ocurre solo en uno de cada cien delitos cometidos, a la víctima no se le asesora, atiende ni se le repara en sus daño personal o patrimonial de manera correcta, rápida y eficaz. Sigue prevaleciendo el castigo al delincuente sobre la atención y reparación del daño a la víctima.

Si bien existen instituciones creadas expofeso para la atención a víctimas estas solo cumplen su funcionen en el papel, no en la calle, no en la sociedad, como debería ser.

Personas que han sufrido delitos graves como secuestro, extorsión, robo, entre otros que les dejan secuelas psicológicas, físicas, patrimoniales etc. Graves, reciben muy poca o nula atención, no existen en todos los estados protocolos de atención a víctimas, no los conocen ni aplican los policías que son los primeros en llegar y atender un llamado por un delito que se cometió en la colonia o calle, generalmente los policías municipales, tampoco las autoridades investigadoras ni los ministerios públicos, es decir la víctima es la parte olvidada del sistema de justicia, este sistema de justicia que garantiza y aplica derechos a favor del inculpado, y que en el papel (ojo en la ley NO en la realidad) también tiene la víctima, pero que en el día a día es la persona más sola y abandonada de la justicia en México, muchos derechos y garantías para el delincuente y poco o nada para su víctima.

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