EL CASO RÉBSAMEN: UN CASO IMPOSIBLE DE GANAR PARA CUALQUIER ABOGADO

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Esta semana la comenzamos con la noticia de la detención o entrega voluntaria de la maestra Mónica García Villegas, miss Mónica, dueña del colegio Enrique Rébsamen, que colapsó en el sismo del 19 de septiembre de 2017, ocasionando la muerte de 26 personas, en su gran mayoría niños que estudiaban en dicho colegio. Como sabemos –por ser del dominio público, ante la notoriedad de dichos acontecimientos-, en un primer momento la maestra García realizaba labores de rescate y con el paso del tiempo, al enterarse –de alguna forma- que ella era paulatinamente visualizada como responsable, decidió huir, seguramente aconsejada por algún abogado.

Para el abogado es una decisión difícil decirle a su cliente que se dé a la fuga, por varias razones. La primera y más importante, un cliente en fuga no le va a pagar honorarios; en segundo lugar, para el común de las personas estar huyendo es algo desgastante –ya estaba cansada de huir, según algunas versiones pronunció miss Mónica-; la espera de que pasen los años y el o los delitos prescriban –en caso de que prescriban, pues hoy no todos lo hacen- estando en fuga es algo muy parecido a la vivir en paranoia perpetua, ante el temor de ser detenido en cualquier momento…

En este caso, era obvio que al irse configurando que la autoridad la tenía como probable responsable tarde o temprano buscaría su detención y no otorgarle la libertad durante el proceso, políticamente hablando la autoridad –todo autoridad- cree que no se vería bien que una persona a la que se le atribuyen tantas personas muertas –más si son menores- logre la libertad. Esto en virtud de que al ser los homicidios culposos no procede la prisión preventiva oficiosa, por lo que como ocurrió la autoridad buscó la prisión justificada, y para ello estoy seguro usó el argumento de que miss Mónica se había dado a la fuga, lo que le facilitó las cosas a la autoridad, no se puede pedir mejor justificación que esa, recuérdese que la prisión debe ser justificada.

Si en su momento la maestra hubiera afrontado la posibilidad de ser detenida durante el tiempo de 72 horas, y que se resolviera su situación jurídica, y no huir tal vez tendría sólidos argumentos para no estar en prisión preventiva. Ello se lo debieron haber dicho los abogados que le recomendaron huir, que se corría el riesgo de que si alguna vez la detenían sus posibilidades de libertad se reducirían.

Creo que al no ser la maestra Mónica “un vulgar delincuente” no está acostumbrada a huir, de ahí su entrega o descuido, según se asuma que la detuvieron o se entregó. El problema que veo es que ya no la van a soltar durante su proceso y al momento de la sentencia no le auguro mucho éxito. Los jueces, y menos ahora, ya no defienden la máxima jurídica “hacer justicia y que perezca el mundo”, ahora ni siquiera se plantean qué es la justicia, no creo que la conozcan o siquiera sospechen de su existencia, hoy como muchos otros trasmutaron aquella vieja máxima en: “primero mi empleo y que perezca el mundo”.

Si otra hubiera sido la decisión de miss Mónica tal vez podría enfrentar su proceso en libertad, el problema es el número de homicidios –aunque sean culposos- que se le atribuyen, ya que por la cantidad seguramente le aplicarán una pena muy elevada, amén de que la reparación del daño a las víctimas seguramente será altísima.

Así que volvemos a las viejas prácticas del viejo sistema: encarcelar durante el proceso, condenar en primera instancia, confirmar en segunda instancia la condena y que se defienda en Amparo. Espero equivocarme, pero la experiencia nos hace ver que el asunto tendrá que llegar hasta la última instancia (el Amparo) y mientras tanto deberá estar en prisión… y una vez condenada, seguir en prisión.

Así es como nuestro nuevo sistema de justicia penal sigue destrozando a la gente. Cuando se tiene a la sociedad, a la Fiscalía y los jueces con que contamos en contra solamente ayuda tener a Dios por defensor.

Si pudiéramos plantearnos si es posible que en algún escenario ganara miss Módica, la respuesta sería que sí, si es posible que gane. Debe probar que la construcción le fue autorizada a través de las autoridades competentes y cumpliendo las exigencias para ello, que no es experta en construcción y que se contrató a expertos, esto es que tuvo todos los cuidados debidos, puesto que su delito consiste precisamente en no observar los cuidados debidos, si logra probar ello en una sociedad civilizada debería ser absuelta, la mala noticia es que esto es México.

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