¿QUÉ ES LA DISCAPACIDAD?

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La Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad representa un discurso renovado en torno a los derechos de los discapacitados. Para abordar el tema cabalmente es necesario comenzar por explicar los diversos enfoques a través de los cuales se ha visto la discapacidad. El concepto de discapacidad es un concepto flexible, de naturaleza mutable, debido a su carácter histórico, de ahí que el concepto varíe y su definición pivote en diversos aspectos, como la beneficencia o el modelo paternalista en la medicina. A continuación un breve esbozo de estos enfoques.

El enfoque más primigenio de la discapacidad es el de beneficencia, éste considera a los discapacitados como sujetos pasivos que son objeto de la bondad de la sociedad, pues no pueden valerse por sí mismos; la discapacidad es un problema individual, por lo que la persona es puesta en una tutela absoluta debido a que no es vista como centro de decisión. Este enfoque subsume al individuo a la buena voluntad de la sociedad y no propicia la participación e integración de las personas con discapacidad.

El segundo enfoque es el más predominante hasta la fecha, parte del modelo médico tradicional paternalista, predominante en los siglos XIX y parte del XX, supone una relación con un sujeto en posición de superioridad (personal sanitario) y un sujeto en una posición de inferioridad (enfermo, en este caso discapacitado) quien está en manos del médico, por lo que asume un papel de sujeto pasivo. El médico tiene algunos deberes y la toma de decisiones está exclusivamente a su cargo, porque es el único que influye en el curso de los acontecimientos, como experto en la materia. Para este enfoque el tratamiento médico del sujeto con discapacidad es necesario, pues son enfermos que necesitan atención médica para que su salud se restablezca. Normalmente hace coyuntura con el enfoque de beneficencia.

El tercer enfoque es el social, éste considera a la discapacidad como una consecuencia de las barreras que el entorno le impone al individuo; la sociedad es la que pone obstáculos (como la falta de rampas en las instalaciones o de traducciones en braille), creando así la brecha entre el individuo y la sociedad, es decir la discapacidad es una construcción social. Reconoce al individuo como centro de decisión, como sujeto activo de la sociedad. En él, se da cabida al modelo liberal en medicina (autonomía), ya que, se acepta que los sujetos con discapacidad requieren tratamiento médico pero la relación médico-paciente se desarrolla de forma simétrica; hay dos centros de valoración y decisión de las intervenciones que deben llevarse a cabo en el manejo de la enfermedad: el primero es el médico (único capaz de determinar las estrategias terapéuticas para cierta situación clínica); el segundo se personifica en el discapacitado, que goza de autodeterminación con respecto de las intervenciones diagnósticas y terapéuticas, en la medida de lo posible.

Este enfoque pugna por la eliminación de los obstáculos materiales, sociales, políticos y económicos que impiden la participación plena y activa de los sujetos con discapacidad, lo anterior implica la creación de leyes y políticas públicas que permitan la integración de la persona.

El último es el enfoque de derechos humanos, su atalaya es la dignidad que se erige como estrella polar que guía las actuaciones de la ciencia, la tecnología y la sociedad para que reconozcan al ser humano como intocable, cuya integridad física y emocional es un referente obligado para sus avances y evolución. La idea de dignidad encarna el respeto por sí mismo la cualidad de ser estimable u honorable para sí y para los demás. En ese orden de ideas la dignidad se convierte para la sociedad en general, en una exigencia moral, que busca conservar esa estimación y evitar que sea ultrajada.

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