EL OLVIDO DE SER PERIODISTA

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En estos tiempos que inesperadamente parten grandes periodistas, aquellos críticos que hurgaban las entrañas para informar, para descubrir, para revelar sin ser vilipendiados ni atacados por hordas de fanáticos. En estos momentos cuando se van aquellos grandes servidores sociales de la información, muchos de ellos empíricos, que aprendieron, no en aulas, sino en la vida diaria, ¡en la calle! Para aquellos de valores, de ética que aportaron, que dieron, que informaron sin sesgo y con la única pasión de servir, ¡se les va extrañar!..Porque veo se extinguen poco a poco aquellos que por décadas ofrecieron, no un oficio, ¡una profesión! Son, profesionales, porque informaron a la población. No de números, de ¡servicio informativo! Hoy, da tristeza verlos partir con su experiencia, con sus conocimientos, porque es el fin o la decadencia de un periodismo social, que informa con objetividad, que difunde lo que a diario acontece. Hoy vemos con tristeza y sin reflexión, convertir el periodismo social en mercantilista. En número de supuestos lectores. Hemos pervertido una profesión para ponerla al servicio del mejor postor. Se ha olvidado qué es ser periodista, y hoy muchos sólo son promotores de este o lo fueron de aquellos gobiernos. Hoy hay más subordinados por no perder privilegios y subsistir. Hoy olvidan qué significa ser ¡periodista!, qué es ser un ¡reportero! Se diluye la diferencia y se confunde con la Comunicación Social. Con esas áreas creadas para impulsar una administración y hasta para maquillar o alabarla.

Hoy muchos usurpan la labor de aquellos para olvidar y hacer de lado la propia, la de comunicar, de informar, de revelar, de servir. Por eso concentran en una mano Comunicación Social, para desde ahí, utilizar a aquellos como viles títeres que los convierten en promotores/aplaude gobiernos. Lamentable y muy triste. Espero reflexionemos con la partida de aquellos grandes, de aquellos de los que aprendí a servir, de aquellos que me enseñaron entregarme al periodismo, reportear, descubrir y sobre todo ser adicta a esa profesión y no creerme amiga de funcionarios. Sí, reflexionemos, dejemos algo a esos nuevos valores que critican a aquellos por no tener un título. A ellos, que no alaban y que dieron, que ofrecieron un periodismo ¡social! No mercantil. Aprendamos aún de los empíricos y notemos esa diferencia. Aquella en la que a unos toca difundir, y a otros “maquillar” o promover lo bueno de una administración. Promovamos más el periodismo social, cuando tengamos que hacerlo, y dejemos que otros vendan, el de números. El de supuestos lectores. El que tapa, el que alaba o él sus con trampas puede inventar seguidores.

Hagamos lo que nos toca, en el momento que nos toca, ¡no lo olvidemos! En honor a quienes han partido, a quienes partirán, pero antes dan y dieron tanto al periodismo nacional.

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