¿PROHIBICIÓN DEL MATRIMONIO INFANTIL?

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La semana anterior se anunció con bombo y platillo la reforma en el artículo 148 del Código Civil Federal, por virtud de la cual, la edad para contraer matrimonio es a los 18 años, con esto se pretende frenar el matrimonio infantil y el embarazo en la adolescencia. Empero la reforma es inoperante y se erige en una entelequia que no soluciona nada, porque está por demás explorada la problemática de matrimonios infantiles forzados en Puebla, Oaxaca, Chiapas y otras entidades federativas, donde las niñas son moneda de cambio; también es cierto que México encabeza el primer lugar a nivel mundial en embarazo adolescente.

Bajo esa tesitura no se puede tapar el sol con un dedo, el matrimonio infantil y la sexualidad precoz –la sexualización de la infancia- no se puede erradicar de un plumazo, el embarazo en la adolescencia y el matrimonio infantil son parte de la normalización de la violencia hacia los menores de edad, son un cáncer social, para el que nunca ha sido impedimento la edad. El legislador parte de una falacia de bifurcación, porque presenta a la edad como la única opción para inaugurar la vida sexual, pero el despertar sexual es independiente de la edad, los jóvenes son expuestos constantemente a contenidos procaces, los programas de televisión son escuelas de prostitución, la sociedad les enseña que valen por su cuerpo y que sólo pueden ofrecer su sexualidad tanto para ascender y destacar socialmente, obtener la felicidad y para acceder a recursos económicos –es el caso de la venta de niñas en matrimonios forzados.

La realidad es que la juventud vive su sexualidad sin ningún tipo de responsabilidad, cada día aumentan las enfermedades por trasmisión sexual que hace ya más de medio siglo estaban erradicadas por el uso del condón, que dicho sea de paso es el medio más idóneo para prevenir el embarazo. Eso quiere decir que algo hicimos mal, porque tenemos un problema de salud público latente y de proporciones inmensas, los jóvenes no respetan su cuerpo, su salud; es bien sabido que un despertar precoz de la sexualidad es causa de cáncer cervicouterino, de virus del papiloma humano, y otras enfermedades venéreas, aunado a ello el embarazo en adolescencia descalcifica el esqueleto de las mujeres e impide su normal desarrollo tanto físico como psíquico ¿y entonces? El legislador señala que cambiando la edad para contraer matrimonio y derogando implícitamente la figura del emancipado, toda esta irresponsabilidad y falta de cuidado hacia sí mismo y hacia los demás será erradicada…

Nada más infantil y equivocado, porque además entrando en terrenos más jurídicos, el Código Civil Federal sólo aplica para matrimonios celebrados en el extranjero ante cónsul mexicano, debido a que la materia civil es materia local, no materia federal, esto de acuerdo a los artículos: 121 constitucional fracción IV, y 13 del Código Civil para el Distrito Federal fracción IV, porque los actos del estado civil de las personas se rigen por la ley del lugar, es decir, que si una persona contrae matrimonio en la Ciudad de México, ese acto jurídico se ajusta a la ley de la Ciudad de México y desde luego tendrá validez en otras entidades federativas, pero deberá observar para su conformación –del matrimonio- los requisitos que señale el Código Civil para el Distrito Federal, y no el Código Civil Federal, a eso se le conoce en la doctrina como locus regit actum –los actos jurídicos se rigen por la ley del lugar de su celebración.

Los matrimonios que se celebren en Puebla, en Oaxaca o en cualquier otra entidad federativa se regirán por su código civil o familiar, y si estos estados permiten que el matrimonio se celebre antes de los 18 años, así se hará, por lo que la reforma al Código Civil Federal es inoperante, pues se ataca un problema cultural con una reforma débil e infundada que reproduce o hace eco de la cultura pop de la que el legislador es partícipe, pues la misma solución es llevada a cabo en la serie de Netflix “Sucesor designado”. Trágicamente para la mente infantil del legislador, la problemática social del país no se arregla con la cultura televisiva o las soluciones que los guionistas de Hollywood ofrecen…

Si realmente quieren solucionar el problema hay que modificar la conducta a través de la educación, detener la sexualización de la infancia, y en su caso expedir el Código Nacional en materia civil y familiar –artículo 73 constitución fracción XXX- con el fin de unificar a nivel nacional la edad para contraer matrimonio.

En próximas entregas esperamos hablar del matrimonio infantil, una problemática que da pie a la trata de personas y la esclavitud sexual y que se puede solucionar con una reforma estéril.

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