UN CIERTO TONO DE ABATIMIENTO

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Este fin de semana, como lo vengo haciendo en los últimos ocho años, acudí a dar clases a la UNIVERSIDAD DEL PEDREGAL, en el patio central nos recibía un pendón que hacía alusión a Norberto (Ronquillo, joven secuestrado la semana pasada), de quien el día lunes 10 de junio de 2019 se da la noticia de que su cuerpo sin vida fue localizado en Xochimilco. A todos, directivos, profesores y alumnos nos recorría un cierto aire de desánimo.

En la semana pasada ya se habían suspendido las actividades y ceremonias con motivo del fin de cursos, esta semana se suspenden las actividades académica, pequeños homenajes para un joven al que se le arrebató de forma absurda la vida.

En diferentes redes sociales de universitarios he visto compartida la noticia, tanto de su secuestro como de la localización de su cuerpo sin vida…

Hace muchos años, en esta Ciudad de México era común ser víctima de robo, en el metro, en el pesero, la micro, la combi, en la avenida, nos acostumbramos, incluso era común comentar las diferentes experiencias, en donde prácticamente podríamos apreciar que no había persona alguna que no compartiera un incidente de robo, bien a su persona o a sus cercanos…

Con los años parecía que las cosas se componían, incluso en provincia se decía que la Ciudad de México era segura y la gente que vivía en la Ciudad de México no quería salir de la ciudad para no afrontar la violencia que se vivía en provincia… Todo fue un espejismo, la verdad es que en la Ciudad de México en su época de mayor seguridad se ejecutaban a tres personas al día… y por lo que hace a los robos, pues ya los habíamos normalizado.

Ahora lo que vemos es que los niveles de violencia –gratuita y absurda- se han disparado, en casi todo el país, y parece que nos venimos adaptando, bien lo normalizamos… Las tragedias se toman como acontecimientos aislados y como si fueran problemas individuales.

¿Tiene remedio esta situación en nuestro país? O solamente debemos esperar a que las cosas se compongan por sí solas. Desde luego no me refiero a aquellos actos que se pudieran entender directamente como acontecimientos políticos que se criminalizan como la protesta, la defensa del ambiente… no, me refiero a los actos violentos en contra de las personas. Un camino, desde luego está en forzar a la autoridad a hacer algo, que se pongan a trabajar y no solamente a administrar los temas en tanto acceden a otros cargos públicos… Un paso muy difícil, pero en paso en la ruta correcta.

Descanse en paz el joven Norberto Ronquillo

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