LAS MUERTES VIOLENTAS EN EL PAÍS

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El baño de sangre parece no tener fin, tres administraciones federales han pasado y parece que la solución no llega, en lo que va de la presente administración suman casi 99 mil homicidios, en tan solo seis meses, a cómo va superara las muertes del sexenio de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto.

Los factores que propician esta cifra son primero la rivalidad delincuencial entre grupos de la delincuencia organizada, sobre todo entre carteles que están en disputa por territorios como el de Jalisco Nueva generación y el de Sinaloa en el noroeste del país y el occidente, los enfrentamientos entre células que dejo la captura del Chapo Guzmán en Sinaloa y Sonora, el alto grado de impunidad que se ve y se siente en toda la sociedad que hace que cometer un asesinato sea fácil de hacer y difícil de castigar, y sobre todo una falta de un plan integral de seguridad que combata este y otros delitos de alto impacto como el secuestro que principalmente en el centro del país ha aumentado considerablemente y ya no hacia empresarios o magnates económicos sino a personas comunes de la sociedad como en caso de los estudiantes asesinados en la ciudad de México, estos y otros factores hacen que el principal indicador de seguridad se esté incrementando con preocupación.

Y precisamente por esa razón porque la vida es el elemento más preciado individual y colectivamente y por ser el bien jurídicamente tutelado más alto es por lo que se avalúa la seguridad y tranquilidad de una ciudad o región por el número de homicidios que se cometen, el indicador del banco mundial establece que en 2017 la tasa fue de 7 homicidios por cada cien mil habitantes estando al límite de lo controlable lo recomendable es menos de cinco, pero en nuestro país las cosas están fuera de control le tasa en México en 2017 fue de 25 por cada cien mil habitantes y en algunas ciudades como Acapulco fue de 103 por cada cien mil lo cual es absolutamente desproporcionado y lo grave es que no se ve que haya tocado fondo el problema sino al contrario sigue en aumento,

Se requiere no solo de una estrategia policial efectiva, este es un problema social que rebasa lo estrictamente criminal, la descomposición social en México se hace evidente ante la falta de oportunidades y de valores que frene esa espiral de violencia, el tema va desde educación en casa, asistencia social, oportunidades económicas y claro la culturización de la sociedad sobre la base la paz, la tranquilidad y el respeto como forma de vida, porque de otra manera no habrá bases en el presente ni el futuro para atenuar y disminuir esta situación.

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