LAS SECUELAS JURÍDICAS DE LA BOMBA DE HIROSHIMA Y DE NAGASAKI

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El seis de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, una bomba de uranio-235 de 4.400 kilogramos de peso, 3 metros de longitud descendió sobre la población civil de Hiroshima, el resultado inmediato de dicha acción acabó con la vida de aproximadamente 104, 000 mil personas. Pero eso no fue todo, los rayos térmicos emitidos por la bomba quemaron la ropa de las personas cuyos estampados quedaron grabados en la piel de las personas, los heridos ascendieron a 69, 000.

A ello se sumó el 9 de agosto de 1945 a las 11 de la mañana, Nagasaki, sufrió la misma suerte, el ataque extinguió instantemente la vida de 70, 000 personas. Los ataques fueron ordenados por el entonces presidente de Estados Unidos Harry S. Truman, se estima que en total murieron 246, 000 personal, ya que la temperatura se elevó a un millón de grados centígrados, causando un incendio colosal.

El ataque repercutió en 1.6 kilómetros cuadrados, provocando incendios en 11 kilómetros cuadrados, el 69% de los edificios fueron destruidos, el 90% de médicos o personal de salud murieron, por lo que la población sobreviviente se quedó sin asistencia médica. Media hora después cayó una lluvia de color negro llena de polvo y cenizas, acompañada de partículas radiactivas.

El brutal ataque atentó contra el derecho a la vida de la población civil, su derecho a la integridad corporal y psíquica y el derecho a la salud, ya que un 20% de las víctimas murió a causa de lesiones derivadas del envenenamiento por radiación, pero ahí no paró el azote de la muerte y destrucción. A la fecha, o sea, setenta años después la Cruz Roja japonesa sigue atendiendo a miles de sobrevivientes o descendientes de éstos, por los efectos a largo plazo.

La principal causa de decesos póstumos a las bombas es el cáncer: cáncer de pulmón (20%), cáncer de estómago (18%), cáncer de hígado (14%), leucemia (8%), cáncer intestinal (7%) y linfomas malignos (6%), esto debido a las modificaciones genéticas que la exposición a la radiación genera. Además de las secuelas en materia de salud mental, ya que muchos de los sobrevivientes presenciaron el sufrimiento y terribles dolores de sus seres queridos, algunos otros los vieron morir incinerados por la radiación, otros presenciaron su lenta agonía, pues la radiación destruye las células por lo que las personas mueren prácticamente desfiguradas y desolladas, vomitando o excretando sangre.

Cabe destacar los niños que estaban por nacer sufrieron malformaciones y daños cerebrales. Los sobrevivientes son llamados actualmente hibakusha –persona bombardeada- lamentablemente ello los condenó a una vida con salud precaria, rechazo y estigma social, a muchos de ellos se les negaba el trabajo. Y ya no hablemos del daño ambiental, que a la fecha repercute en la salud de las personas.

Y es que el derecho a la integridad física y psíquica convoca a conservar la dignidad del ser humano, manteniendo su valor inalterable, debido a que la persona tiene derecho a no ser objeto de malos tratos o ser vulnerado. Recordemos que integridad deriva del verbo tangere, que significa tocar, golpear, esta es la raíz tanto del adjetivo integer, que significa intocable, íntegro y el sustantivo, y de integritas que significa robustez, totalidad, buen estado, totalidad.

Todas las víctimas y su descendencia sufrieron la violación de este derecho, lo que afectó también su derecho a la vida y su derecho a la salud.

Hiroshima y Nagasaki nos recuerdan las terribles consecuencias de la guerra y de las armas nucleares, pues a más de 70 años, los estragos son latentes, ya que a esas personas se les negó la potestad sobre su cuerpo, que les da derecho a la inviolabilidad del mismo.

A la fecha Estados Unidos sigue sin pedir perdón o mostrar arrepentimiento por las muertes, lamentable actitud, que deja ver el lado más sórdido de los seres humanos. Para un relato fiel sobre los bombardeos se puede ver la película Hadashi no Gen de Keiji Nakazawa, sobreviviente del bombardeo en Hiroshima, esperando al verla nos sensibilicemos sobre esta terrible experiencia, pues la humanidad tiene derecho a la memoria, la película (subtitulada al español) está disponible en: https://youtu.be/6WBgoTUgcT8

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