EUTANASIA: POR QUÉ Y PARA QUÉ

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Apelando a la pluralidad de opiniones hoy quiero hablar a favor de la eutanasia, y es que el ser humano es el único animal que tiene autoconciencia, esto implica que piensa sobre sí mismo y por ende piensa que su vida tendrá un final, de ahí su inquietud sobre sus últimos instantes.

Y más allá de eso, el ser humano también se enfrenta una paradoja, el avance científico y tecnológico, le aura mayor longevidad y sobrevivir a enfermedades que en otro tiempo hubieran supuesto una muerte segura. Sin embargo ese progreso no se traduce en calidad de vida, ni en bienestar; tenemos casos de prologadas agonías que reducen a la persona a un ramillete de dolores y sufrimientos, porque la medina no puede asegurar la vida eterna ni una existencia saludable.

Hay infinidad de casos de enfermedades que no son terminales –enfermedad terminal es cuando la persona tiene una esperanza de vida entre 6 meses y un año- pero sí son altamente incapacitantes, ejemplos: estado vegetativo persistente, cuadriplejia, Alzheimer, SIDA, linfomas muy agresivos, demencia, hipertensión descontrolada, en otros casos accidente cardiovasculares que muchas veces llevan a infartos cerebrales que dejan a las personas privada de su movilidad y en otros casos pierden la conciencia, ya no reconocen su entorno ni pueden tener una vida autónoma y esto solo por mencionar algunos padecimientos. En todos los casos las personas pierden autonomía, necesitan ayuda para cambiar de posición, su inmovilidad les produce llagas, las cuales son muy dolorosas y es necesario curarlas para evitar infecciones, la circulación de la sangre es deficiente por ello tardan más en cicatrizar de ahí que los cuidados sean rigurosos y onerosos.
Además de ello muchas de las personas sufren sepsis, o sea que su sangre carece de oxígeno, lo que conduce a insuficiencia respiratoria, esto origina también una mala distribución de las proteínas en sangre dando por resultado insuficiencia renal, para suplir todo esto es necesario un ventilador automático y diálisis, en entre otras cosas. La sepsis o sea la infección muy avanzada también da por resultado insuficiencia renal.

Las crisis de dolor refractario son otra constante, el dolor refractario no admite analgésicos, por lo que es necesario administrar opioides o benzodiacepinas, las personas viven entonces sedadas, o sea adormiladas, pues de otra manera los dolores serían insoportables, y es que los sedantes no controlan el dolor, únicamente reducen la conciencia para que la persona –por decirlo de alguna manera- duerma y de esa manera olvide el dolor.

En otros casos las personas presentan disnea, o sea la sensación de asfixia, para calmar este cuadro se administra oxígeno y ansiolíticos. Cuando hay tumores en cabeza en los casos de linfomas o cáncer los pacientes llegan a sufrir delirios y perturbaciones psicológicas, los cambios emocionales son muy extremos pasan de la tristeza a la ira. En los casos de tumores también hay hemorragias que deben ser atendidas con compresas y sedantes. Las hemorragias continuas, la disnea y los delirios producen mucha angustia en los pacientes y en los familiares que cada día se desvelan en atender a la persona, pues ella ya no puede hacer nada por sí mismo, ni siquiera cambiar de posición en la cama, necesitan asistencia las 24 horas del día. Y esa ayuda también se traduce en dinero y desgaste emocional.

Muchas personas con estos cuadros clínico-biológicos sobreviven más de diez años, postrados en una cama con inmenso dolor, con insuficiencia circulatoria, necesitan masajes para activar su circulación y no pueden ni moverse para ir al baño. ¿Dónde queda la dignidad y el derecho a una vida digna? Las voluntades anticipadas no bastan para estos cuadros y no aseguran una muerte digna en estos casos, necesitamos hablar de eutanasia, es decir, de la administración de un medicamento –efectuada por un médico- para terminar con el dolor y sufrimiento de las personas ante enfermedades que no tienen cura, y que merman a salud de la persona si tregua, y de las que no hay otra salida más que la muerte.

Hablar de eutanasia conlleva el derecho a morir con dignidad, y liberar a la familia de la angustia de ver a un ser amado atada a la cama, sin poder hablar, sin poder comunicar su sufrimiento y su dolor. Triste realidad que se vive todos los días, tenemos que abrir foro a la eutanasia, con control no desbordante, hay que distinguir entre enfermedades crónico-degenerativas y depresión. En fin hay que abrirnos al diálogo porque muchas personas desean que su dolor y sufrimiento o el dolor y sufrimiento de su ser amado cese.

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