¿ES VÁLIDO LIBERAR A UN DETENIDO ANTE LA AMENAZA DEL CRIMEN ORGANIZADO?

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La liberación de delincuentes fuera de los márgenes del Derecho es una práctica común en nuestro país, la diferencia es que ahora la vimos en vivo y a todo color, prácticamente en tiempo real y ordenado desde las más altas esferas del poder. De ahí el asombro del común de las personas, quienes por supuesto tienen derecho a opinar y expresar sus puntos de vista.

No obstante, cuando se valora la actuación de la autoridad la misma se debe dar, para fines de responsabilidad, dentro de los márgenes de la ley y no fuera de ella. Para ello en nada ayuda la politización de los temas estrictamente jurídicos, pues precisamente es con posterioridad (ex post) como se debe valorar la actuación de la autoridad y determinar responsabilidades.

Desde luego, también es tradición mexicana, más rápido que pronto, responsabilizar a los de abajo, desde la esfera del poder ya se señaló que el operativo para detener a Ovidio Guzmán fue mal llevada a cabo, sin conocimiento –faltaba más- de los superiores y demás epítetos descalificadores de la actuación del inferior.

Desde mi personal opinión eso no debió haberse señalado, pues será la investigación que nos dirá si lo hicieron mal o no, desde luego, si se mide por el resultado es obvio que todo mundo dirá que el operativo fue mal llevado –detención y liberación- sin embargo, la responsabilidad de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en un operativo no se debe medir por el resultado puesto que en ocasiones no se da el resultado pero no por haber implementado mal el operativo, sino por miles de circunstancias que pueden escapar a la autoridad.

Ahora bien, en lo que toca al tema que quiero tratar. Es claro que el sujeto estaba detenido, en nada cambia la calificación que la propia autoridad hace del hecho. Si no mal se recuerda el Secretario de Seguridad señaló que no estuvo detenido formalmente. Argucia legal para intentar señalar que quien estaba detenido no lo estaba. Si la persona estuvo en el ámbito de disposición, respecto de su libertad deambulatoria, de la autoridad: estuvo detenido, aunque la autoridad no haya hecho un informe, reporte, parte informativo homologado o puesta a disposición.

Dicho lo cual, corresponde revisar si fue válido que lo soltaran –lo dejaran libre- dadas las circunstancias por todos conocidas. En otras palabras como lo hemos indicado: ¿es válida la liberación ante la presión –real- de la delincuencia organizada? La respuesta tiene que ser sí, sí es válido. Lo anterior en virtud de que el Derecho si bien señala que la autoridad tiene la obligación de afrontar el peligro –lo que desde luego hizo- al reducir el riesgo para la sociedad, ellos mismos, el detenido y los que los rodeaban, su actuar está comprendida en el propio Derecho como causa de exclusión del delito.

Esto significa que si bien existe un tipo penal que sanciona la liberación indebida de detenidos o presos (el cumplimiento de una orden de detención con fines de extradición), al estar Ovidio en la férula de la autoridad le daba el carácter de detenido (artículo 150 del Código Penal Federal), tan es así que ello desencadenó la actividad de la delincuencia organizada con miras a su liberación, también existe un principio que señala que se deben considerar las circunstancias para saber si el agente de la autoridad racionalmente podía hacer algo distinto (detención y remisión ante la autoridad) a lo que hizo (liberarlo), ya que las circunstancias le impedían actuar respetando el Derecho (cumplimiento de la orden de detención con fines de extradición), como lo indica el artículo 15 fracción IX del referido código. En mérito de lo cual, lo reitero, la autoridad actuó conforme a Derecho al decidir la liberación del detenido.

No obstante, la Fiscalía General de la República seguramente encontrará la forma de sancionar a los agentes de más bajo rango de la Guardia Nacional que intervinieron, haciendo de lado una cosa que se llama cadena de mando, lo que ha sido estudiado por el Derecho penal internacional, que ha llegado a la conclusión de que el superior es responsable tanto por lo que hace su inferior como de lo que omite, y lo es tanto si sabía lo que iba a realizar como si no lo sabía, en este último caso al no cumplir con su deber de vigilancia y supervisión del inferior, criterio que opera en este caso, pero que desde luego ya encontrarán la forma de hacer a un lado, como siempre lo ha hecho la tradición mexicana.

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2 Comentarios

  1. Arturo Campillo dice:

    Excelente análisis jurídico y sin tendencia política, ojalá lo pudieran leer muchas personas.

  2. Ana Ma Alcántara dice:

    Buenas tardes, sin duda un análisis “quirúrgico” sin tendencia y objetivo. Felicidades por este trabajo. Sin embargo, el clima de impunidad está presente. Este tema, será por mucho … conversación de todos.

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