LA ALIENACIÓN PARENTAL COMO FORMA DE VIOLENCIA FAMILIAR

Por:

La alineación parental era una forma de violencia familiar y se definía en el artículo 323 septimus del Código Civil de la Ciudad de México, de la siguiente manera: comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

En el supuesto de que el menor presente un grado de alienación parental severo, en ningún caso, permanecerá bajo el cuidado del progenitor alienador o de la familia de éste, se suspenderá todo contacto con el padre alienador y el menor será sometido al tratamiento que indique el especialista que haya diagnosticado dicho trastorno.

A fin de asegurar el bienestar del menor, y en caso de que, por su edad, resulte imposible que viva con el otro progenitor, el departamento de psicología del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, evaluando a los parientes más cercanos del niño, determinará qué persona quedará encargada de su cuidado; mientras recibe el tratamiento respectivo que haga posible la convivencia con el progenitor no alienador.

El tratamiento para el niño alienado se llevaba a cabo en el Departamento de Alienación Parental del Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Sin embargo la SCJN determinó que: la previsión normativa que dispone que la conducta de alienación parental la ejerce el integrante de la familia que transforma la conciencia del menor de edad, o visto desde otra perspectiva, que la conducta tiene como efecto que el menor tenga su conciencia transformada, a juicio de este Tribunal Pleno, intrínsecamente niega al menor de edad víctima de la violencia familiar su autonomía progresiva, desconociéndolo como una persona que se distingue por determinadas particularidades, con ciertas necesidades e intereses identificables que determinarán, en cada caso, la afectación que provoca la conducta alienadora. […], el “Síndrome de Alienación Parental” parte de la perspectiva de la protección del progenitor “víctima” y castiga o sanciona al “alienador”, con medidas que tienden a la “reprogramación” o “desprogramación” del menor, a fin de privilegiar el derecho del padre “víctima” (tesis II.2o.C.17 (10a.), Gaceta del Seminario Judicial de la Federación, Libro 47, t. IV, décima época, octubre de 2017, p. 2599).

En estas líneas consideramos que la Suprema Corte deja un gran vacío legal, ya que hay cientos de casos en los que el menor es manipulado por uno de los progenitores con el fin de distorsionar la imagen que el menor tiene respecto al otro progenitor, lo que a la postre conlleva la ruptura de la relación, dejando en indefensión al otro progenitor y peor aun afectando el libre desarrollo de la personalidad del menor, para quien es un gran golpe en su identidad, ya que los lazos amorosos son parte de su personalidad.

thumb_up ¿Te gusta el contenido? Compártelo en tus redes sociales.

Danos tu opinión

Campos marcados con *son obligatorios, su correo no sera publicado.