LLEGA MARIPOSA MONARCA

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La zona conocida como Cerro Pelón en el Estado de México, en los límites con Michoacán, comenzó a recibir a cientos de mariposas monarca, tras un recorrido de más de 4 mil 500 kilómetros desde el sur de Canadá, pasando por todo Estados Unidos y el norte de México, para llegar a los bosques de oyamel, su santuario anual en territorio nacional.

A pesar de las lluvias y el fuerte viento registrados la víspera del invierno, los lepidópteros no claudicaron en su trayecto para arribar a la reserva natural que año con año se convierte en todo un espectáculo.

La temporada 2019-2020 comenzó en agosto pasado, cuando los insectos comenzaron su recorrido desde el sur canadiense. Las primeras mariposas en llegar al país se registraron el pasado 7 de octubre en Ciudad Acuña, Coahuila, en tanto que los primeros grupos se observaron en la región carbonífera de Sabinas, el 13 de octubre.

De esta manera, se tiene ya la presencia puntual en el Estado de México y Michoacán de Danaus plexippus, el nombre científico de la Monarca, coincidiendo con la tradición cultural de los mazahuas, que considera la llegada de estas criaturas como el alma de sus antepasados para pasar el invierno con ellos, además de encarnar el espíritu del bosque y ser las mensajeras de los dioses.

Por su valor universal excepcional, el extraordinario fenómeno migratorio de estos insectos fue designado en 2008 como Patrimonio Mundial de la Humanidad y ha suscitado iniciativas ciudadanas diversas.

En los bosques mexicanos de oyamel, los insectos forman perchas o racimos y realizan el reconocimiento de los sitios donde hibernarán durante los siguientes cinco meses.

Esta especie está incluida en varios programas gubernamentales, entre ellos el de Conservación de Especies en Riesgo (Procer) y el de Acción para la Conservación de Especies (PACE), que involucran a distintas instancias del sector ambiental como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), además de la secretarías de Turismo y de Cultura, pues el lepidóptero está presente en el imaginario colectivo de la sociedad mexicana y del mundo.

Es preciso mencionar que durante la década pasada las poblaciones de mariposa Monarca han disminuido drásticamente en Norte América hasta llegar en 2013 a la menor población en toda la década.

Esta disminución refleja el deterioro en la calidad del ambiente de vastas áreas del continente y tiene graves consecuencias ecológicas y económicas. Debido a su complejo fenómeno migratorio, la recuperación de las mariposas Monarca y de la calidad ambiental de Norte América es la responsabilidad de todos los ciudadanos de Canadá, Estados Unidos y México.

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