A SIMPLE VISTA

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A chaleco…

Desde algún rinconcito de la ciudad de México a primero de diciembre de 2019. No le busques mangas al chaleco… reza el refrán popular y en varias ocasiones se me advirtió sobre dicho refrán ya que como es del dominio público el chaleco no lleva mangas. Y a decir verdad en muchas ocasiones hice caso omiso de la recomendación y me metí en problemas algunas graves y unas no tantas pero que me dejaron alguna huella.

Traigo a colación dicho refrán ya que el sábado pasado fui invitado a la celebración anual de Los Reporteros. Nada de raro fue encontrar ahí a varias personalidades de la tecla y las voces varoniles dominadores del micrófono. Pero la cereza del pastel en dicha reunión fue la presencia de Santos Briz, autor de la serie “Las Mangas del Chaleco” quien recibió de los organizadores un diploma por su fructífera trayectoria sobre todo por Las Mangas del Chaleco. Santos Briz agradeció a los que creyeron en su proyecto y contó algunas anécdotas de sus inicios como reportero.

Por mi parte agradezco a el decano de los reporteros Tomás Rojas Madrid por la invitación y la cual me ha dado la oportunidad de que algún día cuente la anécdota de cómo buscándole las mangas al chaleco pude tomarme la fotografía con Santos Briz. Y ya que tocamos el tema de “Chalecos” hoy me vi en la encrucijada de cual camino tomar es decir acudir a la explanada del zócalo capitalino o unirme a la marcha de los “Nosotros Somos Chalecos México”, para no errarle y guiándome por mi instinto tome el metro rumbo a Garibaldi y efectivamente a lo largo de la avenida Paseo de la Reforma un centenar de autobuses fueron llegando y se apearon sus ocupantes y como buenos chicos y chicas se fueron formando para recibir de manos de los organizadores su torta y un frutsi para luego caminar rumbo al zócalo.

Huelga decir que su caminar era desganado y en su rostro sin emoción alguna. El otro rostro de la moneda lo protagonizaron los manifestantes de Chalecos Amarillos quienes en sus arengas en contra de su gobernante se notaba la emoción al explayarlas a los cuatro vientos.

Al filo de las cinco de la tarde los dos bandos se fueron retirando Los Chalecos Amarillos se fueron con la satisfacción reflejada en su rostro a sabiendas que habían cumplido con su conciencia mientras que los acarreados de todos los confines del país uno a uno fue pasando lista para luego tomar el autobús que los regresaría a su lugar de origen. En su rostro se denotaba el cansancio y no era para menos ya que habían estado de pie por lo menos medio día. Los habían traído a “Chaleco” y a “Chaleco” tenían que estar hasta el final del informe de su presidente.

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