DOS PAYASOS NO CABEN EN LA MISMA FIESTA

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Desde que inicie esta adictiva labor del periodismo, sé que informar, comunicar o difundir debe conllevar responsabilidad, seriedad y ética al emitir una noticia. Incluso, no soy partidaria ni de la nota roja, aunque, “¡es la que vende!” Y menos, cuando para llamar la atención, el encabezado es grotesco y nada respetuoso. Lo mismo sucede con quien hace de la noticia un show. “Brozo” jamás fue ni es de mi simpatía; nunca acepté el disfraz de payaso y la forma en que difundía las noticias, aunque reconozco su capacidad histriónica e imaginación para ejercer esa labor. Siempre critiqué el uso de un disfraz, la caracterización de un payaso o simio -en el caso de Mikorte Informativo, de la entonces Cadena Tres- para informar.

Al menos para mi, que formo parte de un gremio, es ofensivo el nivel que dan esos personajes a las noticias. Siempre reconoceré que aprendí mayormente de empíricos del periodismo, los cuales transmitían información con seriedad y profesionalismo, por eso nunca he creído necesario ridiculizar, ser soez u ofender para llamar la atención y ganar rating. Tampoco creo que la información debe estar cargada de bufonerías, lenguaje vulgar, actitudes ridículas o que un conductor se disfrace hasta de animal -Simeone Monárres, Monuel Changosé, Mónico Chimpanzón, Doña Gorilú Monárres y Doña Carmen Changosé-, para lograr auditorio y que guste un noticiero o programa informativo. Ubicar a un conductor como payaso o “simio” para transmitir noticias, me parece quitarle seriedad a una labor tan importante y fundamental como lo es informar.

El periodismo es servicio social, es vocación, es entrega y mucha adicción. Por eso debe ser respetuoso el o los mensajes que se envían, pues de ello depende, incluso la credibilidad de lo que se informa. Es ofensivo convertir en un show o en algo cómico, las noticias. Sin embargo, he de reconocer el arrojo de ese payaso en su mensaje de despedida. La valentía de Víctor Trujillo, aunque su nivel de lenguaje es criticable, lamentable y nada respetuoso.

Lo grave también es comprobar lo que sucede cuando se busca ejercer la libertad de pensamiento. La intolerancia para respetar que se manifieste abiertamente un criterio contrario a la administración en turno. Se necesitan, ¡tamaños!, sí ¡Tamaños! Para que en un mundo de hipocresía, de simulación o de ¡Mercenarios! De la noticia, se difunda públicamente lo que se cree.

Hay diferentes formas de manifestar un criterio distinto y es loable sostener hasta dónde llegue, lo que se piensa. Hoy, el show lo ganó quien no es el payaso, sino quien no respeta a quien disiente, a quien minimiza, califica y desacredita a los que comunicamos y difundimos lo que creemos. Y esta vez, considero que el nivel lo mantuvo quien se cree payaso -Broso-. Ojalá que a quien molestó esa crítica, escuchase con mayor apertura (si es que dijo lo que se difundió en redes:—“Señor presidente se queda usted en su casa.

Por el momento usted tiene el poder, además dos payasos no caben en la misma fiesta, Pero después, ya veremos”) Aunque yo le quitaría el calificativo de “dos payasos”. Si es falsa esa aseveración que se le etiqueta a Trujillo, el tiempo y las personas no perdona ni olvidan los abusos y torpezas al administrar. Estoy segura que ya habrá momento para que abiertamente sea juzgado, a quien hoy defienden aquellos que guardan un silencio convenenciero.

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