MÉXICO VS MÉXICO

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A un año de gobierno del cambio parece que hay dos Méxicos, la polarización de la sociedad por parte de quien ocupa la silla ha causado estragos, y la mejor muestra de ello se vió el 1 de diciembre.

 

Como es su costumbre Andrés Manuel López Obrador llevó al Zócalo, vía acarreo, a miles de personas, no sólo de las alcaldías más pobres, que es donde tiene su voto duro, también de varios estados de la República, donde sus bases se movieron para llenar autobuses, lo que la gente acepta por una simple razón, lo toman como paseo.

Eso es grave, pero no tanto como lo que hizo el gobierno de Veracruz, en manos de Cuitláhuac García, quien obligó a los burócratas a viajar a la CDMX para atiborrar el evento del líder morenista.

Una vez más se gastaron miles para hacer culto a la personalidad de alguien que carece de ella.

Mientras miles de mexicanos eran llevados como animales para estar parados bajo el rayo del sol por horas para escuchar un discurso fantasioso (Tal vez porque ya es diciembre y era un cuento de navidad) la familia y políticos del líder eran llevados a sus lugares, ahí si con sillas y separados con vallas metálicas, no se le fuera a ocurrir al pueblo bueno osar saludarlos.

Tenían que estar atentos al discurso de campaña, porque no sabe hacer otra cosa, de López Obrador, quien aún no termina de entender que ya ganó, y que la responsabilidad de la pésima situación económica y de seguridad del país es suya.

Pero mientras este bodrio con cargo al erario se llevaba a cabo, en el Ángel de la Independencia estaba el otro México.

Uno que, con justas razones, exige seguridad y crecimiento económico, que da cuenta de cómo, un país que había crecido, poco, pero lo hacía consecutivamente, ahora tiene encima el fantasma de la recesión.

La cifra de cuánta gente fue, tal vez no la sepamos nunca, porque mientras caminabamos entre ríos de gente del Ángel al Monumento a la Revolución, algunos medios usaron la frase “decenas de personas” y hubo hasta quien dijo que éramos 500.

Como siempre la marcha fue tildada de fifi, de gente que no quiere perder sus privilegios, y de que fue organizada por políticos, pero aquí hay mucho más.

Es cierto que la marcha nació de un justo reclamo ciudadano, que por meses se dijo que era hora de salir, no fueron pocas las cuentas que reclamaban a quienes decían que la marcha no iba a arreglar nada, de traidores o poco interesados no fueron bajados.

¿Y qué pasó? Exactamente lo que dijimos y por lo que muchos decidieron no participar, se apropiaron del reclamo tanto colectivos como partidos políticos o movimientos que quieren serlo.

Empezando por una cosa que parece muy simple pero no lo es, la vestimenta, mientras la mayoría cumplimos con llevar la playera blanca, los colectivos llevaron sus logos en gorras y playeras, o su chaleco, los del PRD fueron de amarillo, liderados por Acosta Naranjo, los que acompañaban a Margarita Zavala llevaban gorras de Libre, los panistas iban algunos de camisa azul y de cerca los de Futuro 21.

No todo fue malo, no se equivoquen, la realidad es que había muchos ciudadanos de distintos estratos sociales pero con un mismo reclamo, seguridad y certeza.

Unidos con los dolientes de una de las mayores desgracias que ha visto este país, la masacre de LeBarón, quienes a su paso recibieron el apoyo y la solidaridad de todos, con aplausos, con abrazos, con palabras de aliento para quien ha perdido lo más valioso, la familia.

Pero fuera de eso surge la duda, acompañando en esta desgracia ¿Todos entendimos que era una marcha ciudadana? ¿Que íbamos a exigir y no ha posicionar un movimiento? Porque absolutamente todos esos grupos fueron a la foto, sólo hay que ver sus cuentas.

Les costaba mucho por una vez dejar sus intereses a un lado y unirse a la comunidad con una simple playera blanca ¿Qué no son los que en redes piden unidad? ¿No son los que nos llaman divisores a los que exponemos sus incongruencias? ¿No son los que dicen que les tenemos envidia por dejar claro que sólo buscan foco? Porque nos acaban de dar la razón

¿Qué los hace diferentes de Noroña, Batres, Citlalli y demás gente de Morena que se presenta en cualquier evento con los colores o logos de su partido y van a tomarse la foto con diversos actores políticos? Absolutamente nada

Decídanse señores! Porque mientras ustedes juegan al activismo político y dejan claro que sus intereses no son los del pueblo el tiempo nos está comiendo.

Y como dice el dicho “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace twistar”

Piense bien a quien hace crecer, porque mientras usted seguirá siendo el ciudadano que trabaja y paga al político, quien lo usó para hacerse fama en la red, ya se anda preparando para agarrar como perro rabioso un hueso, si, exactamente como hacen los de Morena.

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