SUPONIENDO, SIN CONCEDER

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Una precisión sobre la violencia en contra de mujeres

 

Si bien la calificación y clasificación de los delitos es un problema técnico, en el ámbito jurídico, el problema que ello encierra se refleja en la problemática para contar con estadísticas confiables. Así, por ejemplo en el caso de robo, tenemos que este se divide, para fines jurídicos y además estadísticos, en robo con violencia, robo simple (sin violencia), en transporte… pero no deja de ser robo. En el caso de la violencia extrema en contra de las mujeres las autoridades han optado en dividir para fines estadísticos y jurídicos a la privación de la vida como feminicidio, pero no toda muerte violenta de una mujer es feminicidio, por lo que también existen los homicidios dolosos de mujeres (la muerte intencional, sin que existan razones de género), pero además tenemos los homicidios culposos (una muerte por atropellamiento, por ejemplo). Aquí las complicaciones puesto que las reglas que se han venido imponiendo en el caso de muertes violentas de mujeres establecen que toda muerte violenta se debe investigar como feminicidio. Así por ejemplo, en una muerte por percance de vehículos no se debe asumir que fue un homicidio culposo lo que se suele pensar en este tipo de hechos, sino que se debe investigar si entre el otro conductor y la víctima (mujer) había relación, por ejemplo afectiva, para descartar el feminicidio y no en principio descartar feminicidio.
Lo anterior es importante porque para el gobierno mexicano el feminicidio representa el 0.05% de los casos del total de los delitos que se cometen contra la mujer, frente al 50.45% que representan los delitos en contra del patrimonio de las mujeres (robo), así lo establecen las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el periodo comprendido de enero a octubre de 2019. Ello nos explica, en parte, por qué para el gobierno mexicano la violencia en contra de las mujeres no es un problema importante, de ahí la indulgencia y negligencia frente a este grave problema.

No obstante el dato es engañoso, el 0.05% de los delitos cometidos en contra de las mujeres –y recuérdese que estamos hablando de la violencia extrema, el feminicidio- representó en dicho periodo el feminicidio de 809 mujeres.

Con relación a la violencia extrema en contra de la mujer debemos señalar que en el mismo período se cometieron 2,309 homicidios dolosos en contra de mujeres, esto es, casos en que se registró como homicidio doloso la muerte violenta de la mujer cuando se debió registrar como feminicidio y posteriormente –de ser el caso descartar el feminicidio y clasificarse, ahora sí, como homicidio-.

Además se debe considerar que por regla general el feminicidio representa el máximo grado de violencia hacia la mujer y que suele ser un continuum, esto es que la violencia hacia la mujer –por quien la comete- suele ir en aumento hasta llegar precisamente al feminicidio, por lo que se debe observar que en el mismo periodo se cometieron un total de 55,716 delitos de lesiones dolosas en contra de mujeres, casos de los que no sabemos cuántos terminaron en feminicidio por torpeza, inacción, falta de aplicación de protocolos de género, o simple insensibilidad, por parte de la autoridad. Tuvo que ocurrir la muerte de Abril Cecilia Pérez para que la autoridad reaccionara a la presión social suspendiendo a los jueces que actuaron con –al menos- torpeza que –todo indica- contribuyó a su muerte.

A ello se deberá considerar que de enero a octubre de 2019 se cometieron 14, 906 delitos de lesiones clasificadas como culposas por la autoridad en contra de mujeres, que debieron haberse investigado con perspectiva de género, lo que seguramente no ocurrió.

De acuerdo con las estadísticas gubernamentales las lesiones dolosas representan el 59.42% de las mujeres víctimas de delitos. Y si le sumamos las lesiones culposas tenemos que el delito de lesiones en contra de las mujeres representa el total de 75.32% de los casos en que las mujeres son víctimas de delitos. Justo a este tema es a donde debe dirigirse la atención del estado y sus políticas públicas puesto que el delito de lesiones representa como lo hemos visto el camino hacia el feminicidio.

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Un comentario

  1. Ana Ma Alcántara dice:

    Excelente análisis. Gobiernos van y vienen… cuándo darán soluciones?

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