“CARTA A UN AMIGO”

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Estimado amigo:  iniciando el año y con una tragedia, que nos debe mover hasta los huesos; los estrujantes hechos de Torreón, Coahuila, el pasado 10 enero, donde un menor de once años quita la vida a una maestra y lesiona a cinco compañeros y un maestro, quitándose su vida después; es para reflexionar lo que está sucediendo en nuestro entorno y es que hoy en día el acceso a información de toda índole es de lo más fácil, de manera que un menor al tener acceso, puede copiar conductas que en su frágil mente se distorsionan entre la realidad y la ficción.

La enorme cauda de videojuegos, es sin lugar a dudas una fuente de información, que bien puede divertir, como perjudicar ya que en algún momento, puede ocasionar serias lesiones en la mente a tan temprana edad y más cuando algunos videojuegos se inspiran en hechos de la vida real, como es el caso del denominado videojuego “ Natural Selection “ que se basa en el ataque que dos adolescentes Eric Harris y Dilan Klebold perpetraron en la escuela Columbine, en Colorado Estados Unidos, en 1999, donde masacraron a 12 de sus compañeros, además de un maestro y lesionaron a 24 personas, además de tres más por la estampida que provocó el ataque.

Este perturbador hecho ha inspirado a otros tantos tiroteos que con lamentable frecuencia se presentan en los Estados Unidos y por desgracia ahora en nuestro país y que cobran muchas vidas de menores y adolescentes, que transfigurados por los videojuegos, permiten a quien los juega actuar como lo hicieron los perpetradores de Columbine; sostener que los videojuegos no afectan la salud emocional de los niños, es por decir lo menos una soberana estupideces, sobre todo, cuando son una representación de la vida real, como lo es el caso de “Natural Selection “; lo curioso de todo esto que mientras los videojuegos se defienden a capa y espada, los mismos defensores denostan de los juguetes bélicos, que paulatinamente fueron eliminados, precisamente por perturbar y violentar la conciencia de un niño; sin embargo, ahora salen a decir, que nada tienen de culpa los videojuegos; pero eso sí, los juguetes bélicos. El menor que protagonizó tan triste desenlace, se vistió como Dilan Klebold; pantalones negros con tirantes y un playera blanca con la leyenda “Natural Selection “ la misma indumentaria que portó el perpetrador aquel día de abril de 1999, cuando cometió junto a su amigo Harris los brutales homicidios de Columbine.

Casualidad o perversidad de quien en el afán de riqueza, diseñó un juego inspirado en lo peor de la condición humana y que paradójicamente, sirven para diversión, pero que evidentemente perturba, confunde y trastoca la mente de un niño.

El negocio de los videojuegos en el mundo representa miles de millones de dólares y por eso lo defienden, asegurando que no tienen nada que ver en el comportamiento mágico de un menor. Por otra parte, se debe revisar las mochilas de los escolapios o no, soy de la idea que por supuesto que sí, me parece doble moral defender derechos humanos de la niñez y por el otro permitir el uso de las armas para defensa propia; pero ponemos el grito en el cielo cuando se implementa una medida que puede prevenir un desenlace violento, como lo sucedido en Torreón, Coah. Porque aceptamos sin titubeos, cada que abordamos un avión, ser sometidos a revisión de todos nuestras posesiones y de nuestra persona mediante escáner de rayos gama, que muchos consideran invasivo de nuestra intimidad y todo para evitar que un sujeto desquiciado aborde el avión con armas de fuego o punzo cortantes o explosivos y ponga en riesgo a todos los pasajeros y tripulación.

Esta revisión para los que se rasgan las vestiduras de los derechos humanos, no los violan, ni la Suprema Corte se ha pronunciado, en tal sentido, como si quiere hacerlo, para determinar, si el programa de mochila segura, viola los derechos humanos de los niños. Supongo que los ministros de la corte, cada que suben a un avión, hacen tremenda pataleta, porque se les violan sus derechos humanos. Semejante hipocresía, solo demuestra que los derechos humanos son tan flexibles, como los intereses que toca.

Es necesario y válido que las autoridades educativas, padres de familia y de seguridad implementen el programa, por que a los sabios, que sostienen, que dicho programa no funciona, según supuestos estudios, debo decirles que entonces, todos los operativos que en todos los aeropuertos del mundo se implementan, son cursis chabacanerias para fastidiar a los turistas, porque no tiene ningún resultado. Vaya semejante torpeza; pues gracias a ello se han evitado actos terroristas como los del 9/11 ; que no por incómodos e invasivos, no dejan de ser efectivos.

Entre paréntesis; en nuestro país, somos muy dados a discusiones bizantinas, que concluyen en nada; queremos controlar la inseguridad, pero que no nos molesten y mucho menos que nos exijan obligaciones de hacer. Por eso estamos en los extremos; o libertad absoluta, que es libertinaje o derechos humanos a ultranza; más como pretexto o excusa, que como verdadero principio.

Toda medida preventiva, limita nuestra libertad y los tiempos que corren exigen medidas extremas, como la de mochila segura y que debe ser obligatoria en todo centro de educación de forma permanente y aleatoria, si queremos que nuestros hijos tengan la certeza de un regreso seguro al hogar; pues hay muchos padres responsables que conocen lo que hacen sus hijos y con quien se juntan; también los hay que les importa un bledo el rumbo de sus hijos; pero eso sí, se sienten ofendidos, cuando la autoridad u otros padres asumen las prevenciones que debieran hacer y no realizan.
La familia es el eje rector de la sociedad y si está se resquebraja, se rompe el tejido social y vienen las tragedias, que nos escandalizan, en lugar de reflexionar y prevenir.

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