EL JUICIO POLÍTICO A DONALD TRUMP

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Nancy Pelosi, dio luz verde para enviar al Senado la acusación contra Donald Trump. Luego de tres semanas de espera Pelosi dio inicio la acusación en el Senado el cual se tiene contemplado comience a fines de este mes.

Trump fue acusado, el pasado 18 de diciembre, por el partido Demócrata en la Cámara de Representantes bajo los cargos de “abuso de poder” y “obstrucción de la labor del Congreso” en el caso de Ucrania.

Esto dio paso a que ahora se debe celebrar un juicio en el Senado, donde los republicanos tienen la mayoría, para decidir si lo destituyen de su cargo o no. Por lo que se especula que, dado el fuerte apoyo dentro de sus filas, Trump sería absuelto.

Los demócratas fincan su acusación a Trump de haber incurrido en abuso de poder al solicitar a Ucrania que investigara al exvicepresidente Joe Biden, su posible rival del mandatario en las próximas elecciones de noviembre.

Donald Trump es el tercer presidente en la historia de Estados Unidos que enfrenta un juicio político en el Congreso. Juicio político que según el mandatario el proceso “es falso” y asegura que será tóxico en las urnas para los demócratas, ya que fortalecería a sus partidarios para darle la victoria en las próximas elecciones presidenciales a realizarse en noviembre.

En todo caso, parece seguro que el juicio de destitución interferirá en las primarias demócratas ya que todos los senadores estarán obligados a asistir al juicio, que podría durar dos semanas. Entre ellos, cinco que buscan la candidatura presidencial demócrata. Esos senadores son Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Amy Klobuchar, Cory Booker y Michael Bennet quienes se quedarán por decir estancados en enero en Washington, en lugar de ir a Iowa, estado rural muy pequeño, pero sumamente influyente en donde se realizarían las primarias internas, el 3 de febrero.

El Presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, en un dilema

La Constitución estadounidense exige que cuando un presidente sea sometido a un juicio político (en inglés, impeachment), “el presidente de la Corte Suprema lo presidirá”. Y Roberts sabe que su papel en el juicio será más el de un maestro de ceremonias que de juez en un juicio. Es un deber que Roberts indudablemente no desea, pero no puede evitar.

Roberts será el tercero en asumir esa responsabilidad después de que Salmon P. Chase presidiera el juicio en el Senado de Andrew Johnson en 1868, y William Rehnquist el de Bill Clinton en 1999.
La oficina de Roberts se encuentra al otro lado de la calle y le bastara más que unos minutos en llegar al Capitolio, sin embargo, los morbosos creen que se le hará eterno llegar al recinto y presidir un juicio que pasara a la historia atestiguando los reflectores de todo el mundo.

Las reglas del Senado establecen que Roberts, como presidente del juicio, puede decidir sobre cuestiones clave, por ejemplo, la evidencia, incluyendo “cuestiones de relevancia, materialidad y redundancia”. Sin embargo, cualquier cosa que decida puede ser revocada de inmediato por un simple voto mayoritario.

Así las cosas, se le presentan a Donald Trump quien esta seguro que pasara airoso el juicio político en su contra y por ende ir en busca de ser reelegido por 4 años más. En cuanto a los senadores tienen el dilema de ser leales a su presidente o a su Constitución.

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