A LA MULATA SOLEDAD, UNA MONJA LE ENSEÑÓ HECHICERÍA

Por:

Era una mulata espléndida, hermosa, de fina figura y llena de vida, se llamó Leonor de Isla, vivía en Veracruz y le encantaba a los hombres y a ella; ellos. Tenía fama de hechicera; además muchas aventuras de amor.

Fue enjuiciada por la Santa Inquisición, vivía en el puerto, pero era nativa de Cádiz y como muchos, llegó muy jovencita a la tierra jarocha y frisaba los 26 años de edad.

Libre, soltera, joven y la cuestionaban los inquisidores, que con seguridad les relataba con muchos detalles la peculiar vida que llevaba. Corría el año de 1622, y la noticia recorría Veracruz, fue el volumen 341, 1ª. Parte, folios 1-180,

El juicio inició con la acusación del fiscal, al que le correspondía realizar este trámite, pidiendo la prisión de a inculpada , la hechicera mulata.

Leonor les contó a los inquisidores que se inició en las artes de la hechicería en España, en el convento de La Candelaria de Cádiz, donde aprendió oraciones y conjuros mágicos.

Que fue una monja de quien recibió el Conjuro del Ánima Sola, el cual estaba destinado nada menos que a la abadesa del convento, deseosa de tener noticias de un hermano suyo, fraile franciscano en las Filipinas y del cual no sabía si estaba vivo o muerto.

En aquel entonces, las vías de comunicación con sitios lejanos eran escasas y muy tardadas. La Abadesa estaba desesperada, por saber noticias de sus seres queridos, algunas mujeres acudían a la adivinación, práctica perseguida por el Clero.

Había distintas maneras de hacerlo, una de ellas era recitando conjuros en los que se invocaba a los santos, a los demonios y a seres fantasmales. La adivinación suponía una ciencia con la que se podía desentrañar los misterios del presente y del futuro.

Los inquisitoriales se aterrorizaron de la confesión de la bella mulata respecto de haber aprendido el conjuro mágico en un sagrado recinto, el convento, y haberlo recitado en muchas ocasiones, pues, dijo, lo “tiene por cosa cierta y ha hecho bien” con esas palabras. En el texto se invoca al Ánima Sola, una de las almas en pena del Purgatorio.

Los curas de la Inquisición se quedaron helados, no creían que la hermosa mulata hubiera aprendido hechicería en un Convento y la pusieron a rezar para comprobar que era católica y sin equivocaciones, soltó padres nuestros, aves marías y otras oraciones.

Enviaron una carta al Convento de Cádiz, para comprobar si ella estuvo ahí y deberían esperar cuatro años, tiempo en que llegaría la respuesta… En tanto Leonor, continuaba gozando con amantes y adivinando el futuro… CONTINUARÁ… Del trabajo de Araceli Campos Moreno, “Un tipo popular en la Nueva España: la hechicera mulata. Análisis de un proceso inquisitorial.

thumb_up ¿Te gusta el contenido? Compártelo en tus redes sociales.

Danos tu opinión

Campos marcados con *son obligatorios, su correo no sera publicado.