MARCHA DE LA LEALTAD

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Que tal amigos, ya de regreso para continuar platicando sobre la Decena Trágica.

Ayer nos quedamos en que ya casi nadie apoyaba a Francisco Ignacio Madero aduciendo que no estaba solucionando nada, al contrario. Fue entonces que la mañana del 9 de febrero, los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes, de Tlalpan, se sublevaron contra el gobierno de Madero lo mismo que Manuel Mondragón, salieron de los cuarteles de Tacubaya y juntos liberaron a Bernardo Reyes y a Félix Díaz sobrino del expresidente Porfirio Díaz Mori, ambos eran prisioneros del gobierno de Madero, trataron de tomar Palacio Nacional.

Pero Lauro Villar logró resguardar el recinto luego de breve y sangriento combate durante el cual Villar fue herido, en ese hecho murió Bernardo Reyes y hubo muchos civiles caídos. Los insurrectos se replegaron a La Ciudadela, que era fábrica de armas, almacén general de artillería y museo.

Madero, en la residencia oficial que entonces estaba en el Castillo de Chapultepec, fue a Palacio Nacional escoltado por su gabinete, cadetes del Colegio Militar y por Victoriano Huerta, conocido esto como: “Marcha de la Lealtad”.

Puso a Huerta en el lugar del leal Villar, ordenó el fusilamiento de 15 insurrectos y del general Gregorio Ruiz. Mientras tanto, algunos agitadores incitaron a la turba contra la prensa de oposición y trataron de quemar los periódicos “El País”, “La Tribuna”, “El Noticioso Mexicano” y uno extranjero.

Madero trataba de asegurar la lealtad de al menos parte del ejército y ese mismo día 9 salió rumbo a Cuernavaca, Morelos, para pedir la ayuda del general Felipe Ángeles, con quien regresó para apoyar al gobierno.

En los 9 días siguientes hubo gran movimiento de tropas llegadas de diferentes regiones para sofocar la rebelión; los ciudadanos comunes estaban aterrorizados porque como no se podía delimitar un área de combate, eran víctimas de impactos de cañones, ametralladoras, fusiles y bombas; en las mismas calles eran quemados los muertos tanto civiles como militares; el comercio cerró y escasearon los artículos de primera necesidad.

Mientras tanto, el embajador norteamericano Henry Lane Wilson, informaba a su país negativa y exageradamente los sucesos para justificar su petición de desembarco de tropas; sin autorización, amenazó a Madero con la intervención y organizó que el cuerpo diplomático acreditado en México, solicitara la renuncia del presidente. Llegó a tanto su intromisión, que el embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, declaró que la sede de Wilson, “era un foco de conspiración”.

Y así amigos, terminamos por hoy, mañana la conclusión del tema. Buena tarde

tere_wk@yahoo.com.mx

facebook: Mary Tere Soto Schepers

AUDIO:

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