CASO LOZOYA: JUSTICIA VS. VENGANZA

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La detención el ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, en Málaga, España, el llamado “Trofeo Anticorrupción” de esta administración, pareciera que se cierra el cerco para ir en contra de los que, se dice, instruyeron al ex funcionario, para cometer los fraudes de corrupción, para favorecerse por un acumulado de 119 millones de dólares y 63 millones de pesos.

Hablamos de Luis Videgaray, entonces titular de Hacienda, que manejaba los recurso de la nación; José Antonio González Anaya donde se agudizo el robo de combustible, la baja en la producción petrolera y la liberalización del precio de los combustibles fósiles, medida conocida como gasolinazo; Juan José Suarez Coopel, también titular de la paraestatal en tiempos de Calderón, quien obtuvo varios contratos con Pemex para construir 18 plataformas en el yacimiento Ku-Maloob-Zaap por aproximadamente 2,500 millones de dólares y por supuesto la cabeza de todo estos conflictos.

Se trata del ex presidente Peña Nieto, quién, podrá ser el único que libre las acusaciones por aquellos del pacto en los “oscurito” con López Obrador a quién le dio paso para ocupar el cargo que tanto peleo y ambicionaba, y López Obrador ya lo dejo claro, “no habrá persecución en contra de ningún ex presidente”, esto se hará, a partir, quizás de su administración ante la iniciativa de ley en donde se podrá juzgar por cualquier delito.

Sin embargo, también detrás de estos actos de abuso de los bienes de la nación está un detallito, la posible venganza de Santiago Nieto, al que cesaron y acusaron en la pasada administración de Peña Nieto, por señalar a Lozoya de cometer sobornos de más de 10 millones de pesos a la empresa Odebrecth y que canalizo en 2012 y 2015, para financiar la campaña de su jefe, el entonces mandatario de la nación entre 2012 y 2018.

El asunto, no es menor porque hay que recordar que en agosto de 2017, Lozoya fue denunciado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), por soborno, que encabezaba el ahora titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto.

Entonces llegó la orden, curiosamente, fue removido de su cargo el 20 de octubre de 2017 y acusado de supuestas violaciones al principio de legalidad y seguridad jurídica en las que incurrió la fiscalía que encabezaba y sin duda, el ahora funcionario del equipo de López Obrador, se quedó, “enchilado”.

Lo anterior pese a que en diciembre de 2018, Santiago Nieto obtuvo un amparo por el Juzgado Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México y le fue ordenado subsanar vicios y detallar a plenitud si las acusaciones contra el ex director de Pemex habían o no prescrito, por supuesto que lo enchilo aún más.

Por eso viene el revire, como funcionario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que le cayó a modo, Santiago Nieto se dedicó a continuar con su indagatoria, amparado en el cargo de la Unidad de Investigación Financiera y si Loyola Austin, llega a México extraditado desde España, ya le tiene preparado, a parte de los tres cargos que enfrentará, dos acusaciones más: un caso respecto a un astillero en España, donde hay pérdidas por 50 millones de euros más 83 millones en otro caso similar a la estafa maestra para una universidad pública advirtió el funcionario obradorista.

A parte del lavado de dinero, soborno y malversación de fondos por los casos de Odebrecht y de haber participado en la compraventa irregular de una planta de fertilizantes llamada Agro Nitrogenados, por lo cual fue detenido en España, también está la defraudación fiscal.

Estamos hablando de que al señor Lozoya Austin se le han bloqueado cuentas más o menos, por estas operaciones de 97 millones de pesos y 12 millones de dólares, así que tiene en su acumulado por denuncias por 119 millones de dólares y 63 millones de pesos.

Y si le rascamos a los detalles encontramos más:

Para enero de 2015, audios publicados en Youtube revelaron una conversación de altos ejecutivos de la empresa española Mossack Fonseca acerca de una asesoría por parte del entonces funcionario mexicano para ser favorecidos en licitaciones de la paraestatal.

El egresado del ITAM, (propiedad de Alberto Bailleres González dueño además del eclético Grupo Bal que abarca empresas como Peñoles, GNP y Palacio de Hierro) el Señor Lozoya negó “categóricamente” tales acusaciones en abril de 2016, a través de su cuenta de Twitter, que ahora se encuentra inactiva.

Ahí, el señor de los lujos y la extravagancia aseguro no tener relación con esta empresa a pesar de que un despacho con sede en Panamá señalado como “experto en paraísos fiscales” en la investigación periodística internacional conocida como Panamá Papers precisó lo contrario.

En la investigación se señaló que se encontró una copia del pasaporte de Lozoya en los archivos del despacho panameño para la creación de una empresa offshore en Dubái.

Los señalamientos también surgieron en el marco de una investigación internacional en el que altos ejecutivos de la constructora brasileña (Odebrecht) afirmaron que Lozoya solicitó los sobornos a cambio de favorecerlos con contratos de la paraestatal que dirigía en ese momento.

Hace unos semanas, el nombre de Lozoya Austin volvió a los titulares de la prensa mexicana luego de ser inhabilitado por un periodo de 10 años por la Secretaría de la Función Pública (SFP) para ejercer cualquier cargo como funcionario por mentir en su declaración patrimonial y supuestas irregularidades en la adquisición de una empresa de fertilizantes Fertinal y pagar un sobrecosto cercano a 620 millones de pesos.

Hay que recordar que Pemex compró Fertinal, a Alonso Ancira dueño de Altos Hornos de México (que fue detenido, también en España, pero en Mallorca y obtuvo su libertad bajo fianza) durante el gobierno del presidente Enrique Peña en una operación muy cuestionada por haber adquirido una empresa que operaba muy por debajo de su capacidad a un precio muy alto.

De acuerdo al Informe de Gestión y Libros Blancos de Pemex Fertilizantes y sus Empresas Filiales, cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) adquirió las empresas Agronitrogenados y Fertinal presentaban vulnerabilidad financiera extrema y escenarios de una quiebra estructural.

A pesar de esto, la petrolera, que era dirigida por Lozoya cuando se efectuó la compra, dijo en su momento que pagó hasta 255 millones de dólares por el capital de la empresa, incluyendo una mina de roca fosfórica ubicada en el estado Baja California Sur.

Quizás Emilio Lozoya, nunca se imaginó que Santiago Nieto fuera a ser el titular de la Unidad de Inteligencia Financiero de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en la administración de López Obrador y las cosas se vendrían, en su contra.

Así es la política de incierta, podría decirse que se habla de justicia contra venganza…Y la historia apenas comienza…

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