SUPONIENDO, SIN CONCEDER

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Nuevamente fallaron las autoridades: acerca del caso Ingrid

 

 

Mientras el Fiscal General inició un recorrido mediático y ante representantes populares para decir que no dijo lo que sí aparece en el Comunicado FGR 033/20. FGR, difundido el 4 de febrero de 2020, que comentamos la semana pasada, respecto a modificar el contenido del delito de feminicidio, a fin de hacerlo menos difícil de probar para la autoridad, con lo que también señalamos no estar de acuerdo, un feminicidio más acapara la opinión pública: el caso Ingrid. Es un feminicidio –recordemos que los datos muestran que el número de feminicidios viene creciendo en este país-, uno solo, que se posicionó en el imaginario social dada la publicación en redes sociales y medios de comunicación que dieron cuenta de los detalles, la llamada “filtración de fotografías”. Que desde luego las autoridades ya están prontas a investigar y sancionar… dicha filtración.

No obstante, precisamente dichas filtraciones lograron que el caso de Ingrid se posicionara en la conciencia colectiva, de otra forma, creo, su caso habría sido un caso más de los diez casos de muertes violentas de mujeres que tenemos en este país por día: de diez casos al día solamente uno llama la atención del gran público en México, y desde luego del sector político y de las autoridades, que de forma paroxista se desgarran las vestiduras y exigen la pena máxima al agresor de Ingrid, lo que no veo para los otros nueve casos que, estadísticamente hablando, el mismo día debieron de ocurrir en nuestro país.

Lo que podemos ver, gracias a las filtraciones y la atención que concitó el caso de Ingrid, nos permite decir que nuevamente, en un feminicidio más, las autoridades le fallaron a la víctima directa –Ingrid- las víctimas indirectas –sus familiares- están siendo atendidas prontamente por la Fiscalía de la Ciudad de México, en donde incluso se les garantizó que el responsable será castigado.

Respecto de esto último, el agresor, es claro que ningún juez se atreverá a liberarlo, por muchas violaciones al procedimiento que existan, al menos alcancé a apreciar las siguientes, para variar: 1) Un policía lo interroga acerca de los hechos, estatus legal: prohibido por la Constitución y el Código Nacional; 2) No se aprecia que el policía que lo interroga le lea sus derechos, como sí vimos con el caso del “Lunares”; 3) no se preserva adecuadamente el lugar de los hechos; 4) la detención, por terrible que nos parezca, ya no estaba en flagrancia, hasta donde se sabe, el feminicida, se dio tiempo para llamar a su ex pareja para que pasara por el hijo mutuo, desuella a la víctima y acude a la calle a deshacerse de restos humanos… Para fortuna de la autoridad –permítaseme la expresión, sé que es indebida- el hecho fue tan brutal, tan burdo, que seguramente la Fiscalía no deberá tener problemas para demostrar el feminicidio y el juez, como señalé, no tendrá problemas para condenarlo a la pena máxima. Esto no será problema, puesto que incluso la detención no se debió a la investigación que realizó la propia autoridad, prácticamente, podemos decir, el sujeto se entregó.

Como en otros feminicidios, el problema está en que la autoridad ya tenía antecedentes de la violencia que este sujeto ejerció en contra de mujeres, incluida su pareja en ese momento, Ingrid, y no hizo nada eficiente y ahora les resulta más fácil condenar en forma anticipada y rasgarse las vestiduras. Al menos se conoce que el agresor ya tenía dos expedientes ante jueces del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México por agresión a sendas mujeres: juzgado 28 Familiar del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Ciudad de México, de 14 de mayo de 2019, con el expediente 824/2019 y en el expediente 651/2011 ante el juzgado 24 familiar del TSJ (https://www.milenio.com/policia/feminicida-de-ingrid-escamilla-con-antecedentes-de-violencia).

Es urgente que la autoridad no se distraiga con temas sin importancia y que de ya se pongan a trabajar en lo verdaderamente importante. Recordemos que nuestra propia legislación señala que el feminicidio es la forma de violencia extrema, si es la extrema quiere decir, lo que no ha entendido la autoridad, es que existe violencia inicial e intermedia, desde ahí se debe trabajar. En el extremo ya es demasiado tarde.

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