ESFERA HUMANA

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La conveniencia de tiempo y de lugar, me han permitido compartir los sitios que he conocido alrededor del mundo con mis lectores. Son experiencias placenteras y uno quiere seguir visitando esos lugares que se transforman en casi obligados. Acudí recientemente al Festival de Salzburgo, Austria, un evento artístico y cultural considerado de los más importantes desde hace algunos años, testigo de los cambios sociales en la zona europea.

El viaje tuvo dos escalas, la primera en la capital española de Madrid y la segunda en Munich, Alemania hasta finalmente arribar al aeropuerto de Salzburgo, ubicado a tan solo cuatro kilómetros de la ciudad, prácticamente a unos 15 minutos.

La primera satisfacción que recibe el viajero al llegar a esta ciudad austriaca, se relaciona con la excelente red de transporte público desde trenes, autobuses y taxis; a esto se le agrega el muy buen sistema de carreteras, el cual permite el desplazamiento de manera rápida, segura, también, por qué no, se hacen bastante cómodos los trayectos.

Diría un servidor, que Salzburgo es completamente Patrimonio de la Humanidad, aunque a mí no me corresponde determinarlo, pero podría adquirir el reconocimiento por la cantidad de tesoros con los que cuenta. Uno de esos tesoros es el llamado casco antiguo de Salzburgo, quizá sus habitantes están acostumbrados a ver esta joya arquitectónica —común para ellos—, sin embargo son los visitantes los que terminan impresionados por la maravillosa vista.

Hay quienes se expresan a través de palabras como “Vivir en una ciudad tan hermosa es un verdadero sueño”. Coincido con este tipo de comentarios porque existe una belleza especial impregnada de grandes momentos históricos en la zona.

Festival de Salzburgo
Este evento figura entre los festivales de música clásica de más prestigio internacional, es la contribución dedicada a la ciudad de Salzburgo para que siga siendo reconocida en el mundo, más por ser la tierra que vio nacer a Wolfgang Amadeus Mozart.

Desde su primera edición, el Festival de Salzburgo ha contado con la participación de artistas que ofrecen espectáculos de extraordinaria calidad dentro de los programas musicales, donde se combinan la tradición con las tendencias que marca la presente década.

El antecedente del festival se da a finales de la Segunda Guerra Mundial, gracias a la idea de Max Reinhardt, un actor de Landestheater de Salzburgo. La propuesta le fue favorable a Reinhardt y desde entonces se han presentado enormes espectáculos musicales, ópera, teatro. Es el concepto de encuentro de los mejores directores de escena, directores musicales, actores e intérpretes.

El festival ha pasado por diversas etapas a lo largo de los años, a partir del año 2002 se han presentado nuevas producciones, se han aumentado las actividades polifacéticas para los jóvenes visitantes, con espectáculos diseñados especialmente para ellos, sin descuidar al público infantil.

Schloss Fuschl a Luxury Collection Resort & Spa

Apartarse, en cada paso que damos, de la trascendencia de Salzburgo, francamente es difícil. Es agradable llegar a descansar a un legendario castillo que fue transformado en hotel, me refiero al Scholoss Fuschl, el resort que sabe combinar la elegancia para hacer de la estancia lo más inolvidable para los huéspedes.

Quienes dirigen este maravilloso lugar, han considerado la importancia de equilibrar la tradición con la modernidad, característica que se ve reflejada a través de la colección única de obras perteneciente a los llamados “viejos maestros de la plástica”, a esto es importante incluir las habitaciones y suites del hotel.

En este castillo habitaron arzobispos, emperatrices, así como estrellas de cine desde el año de 1450. Las siete Tower Suites ofrecen un ambiente de incomparable elegancia, cada una está decorada con muebles antiguos de diversas épocas, desde el Renacimeinto al Art Nouveau.

Parece un cuento de hadas las vivencias en el interior del castillo resort de 110 habitaciones, los practicantes del golf señalan que es un verdadero paraíso jugar en un campo de golf de 9 hoyos al lado del hotel.

La mayoría de los huéspedes, normalmente se concentran—a la hora de los alimentos—en el famoso restaurante Schloss, el templo culinario de las delicias gastronómicas y especialidades austriacas como el pescado fresco, entre otros platillos; se complementa con la excelente elección de vinos austriacos. O si lo prefieren, pueden disfrutar del restaurante Jetty que cuenta con impresionantes vistas de la magnífica naturaleza, de las montañas y del exclusivo embarcadero. Un viaje de placer que pasa a la memoria de los inolvidables. Y hasta la próxima, ¡abur!

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