“CARTA A UN AMIGO”

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Estimado amigo; bien decías que no es lo mismo ser borracho que cantinero y López Obrador como oposición y eterno candidato fue un excelente borracho; fue el campeón en este sector; que criticó todo lo realizado por los gobiernos anteriores, desde Salinas hasta Peña Nieto; nada bueno había en esos gobiernos, todo estaba mal hecho o era producto de la corrupción; pero si él fuera gobierno- cantinero, por supuesto que lo haría mucho mejor, pues para todo tenía soluciones mágicas y rápidas.

Recuerdas cuando a propósito de la reforma energética, sostenía que extraer petróleo era muy fácil, pues era como sacar agua de una noria; o cuando dijo que la muerte de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa era un crimen de estado; o cuando dijo que las medidas adoptadas por Calderón con motivo de la influenza H1N1 eran tardías, insuficientes y absolutamente ineficaces; o cuando dijo que el tratado de libre comercio era una estafa de los neoliberales y de la mafia del poder para apropiarse de la riqueza nacional y tantas y tantas cosas más; su honestidad valiente; primero los pobres; garantizar salud para todos; en fin.

Pues mira que ahora es Presidente- cantinero y la verdad que la hace mejor de borracho; pues a lo largo de estos casi quince meses ha destruido todo, incluso la confianza de millones de creyentes, que no votantes, que ven cómo día a día deja de ser un LÍDER , así con minúsculas, para convertirse en un triste charlatán; de esos que en las ferias de pueblo venden pócimas que según él sirven para toda enfermedad, desde el mal de amores, hasta el cáncer. Y es que la Nación le quedó muy, pero muy grande y las soluciones apenas alcanzan para un merolico de pueblo. El recuento de los daños ya los conocemos todos y por si fuera poco lo que viene por el Coronavirus, es para ponernos los pelos de punta.

Ver a un Presidente de más de 130 millones de mexicanos, protegernos con estampitas y escapulario, no es de miedo, es de terror; ver a un Presidente que nos dice que no nos cuidemos, ni protejamos y que salgamos a divertirnos, cuando todo mundo recomienda encerrarse en sus casas; es paranoico.

Ver a un Presidente que saluda y besuquea mujeres y niñas a diestra y siniestra, es de tal irresponsabilidad que supera cualquier proporción.

El mundo se encuentra arrodillado ante esta temible epidemia, que no es solo de salud y muerte; sino también financiera y económica y que en nuestro País como bucólico paraíso, de acuerdo a este Presidente nada nos dañará; porque con sus detentes se habrá ido todo mal.

Se dice que en épocas de crisis se ve a los verdaderos LÍDERES, pero también a los peores gobernantes, que ante los problemas en lugar de crecerse, se achican o peor aún demuestran plenamente su nivel de incompetencia. López Obrador al ser rehén de sus propios demonios y dogmas está atrapado por lo peor de un borracho , que es la terquedad, la insensatez e irresponsabilidad total.

Entre paréntesis: en un mundo donde impera la lógica ; en nuestro país impera la superchería disfrazada de fe. Ojalá no nos pegue tan fuerte el COVID 19 y la podamos librar , porque de lo contrario la pasaremos muy , pero muy mal; y lo malo es que todo indica que así va ser.

Mira que destinar 9100 pruebas para detectar la infección, cuando la recomendación de la OMS es precisamente aplicar miles, tal vez más de cien mil pruebas, pues es la única forma de detectar al virus y así establecer estrategias preventivas y reactivas que protejan a millones de mexicanos; por el contrario, vemos que la razón por lo que a cuenta gotas aparece la epidemia es precisamente por lo pequeño de la muestra, de tal manera que una vez que el virus, cruce el umbral de incubación y sienta sus reales, nos explotará en toda la cara.

Sin embargo afortunadamente muchos gobiernos estatales y municipales, empresas y sociedad en general han asumido con prontitud y responsabilidad las medidas de prevención y contención ; dejando ver al gobierno de López Obrador, como un reumático y viejo dinosaurio incapaz de reaccionar ante los eventos , que por mucho lo han superado.

Y por si fuera poco todo este caldo, le agregó venenoso ingrediente; otra cancelación, a la ya debilitada economía, ahora se trata de la planta cervecera Constellation Brands en Mexicali, mediante la mañosa treta de consulta plebiscitaria se impide una inversión privada de más de mil quinientos millones de dólares y de la que ya se habían invertido más de novecientos millones.

Lo dicho no es lo mismo borracho que cantinero. Qué lamentable y que riesgoso para todos nosotros. Los días de guardar , nos esperan con temor a lo desconocido. No lo crees así Amigo.

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