SUPONIENDO, SIN CONCEDER

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CUARENTENA NO BAJA FEMINICIDIOS

Uno de los delitos que merece especial atención por parte del gobierno, tanto para la implementación de políticas públicas de prevención, como acciones propias de prevención y persecución, lo es el feminicidio. Infortunadamente no se ven, ni en el pasado ni en el presente ni en el futuro lejano, mucho menos en el corto plazo, acciones de gobierno tendentes a disminuir –no se diga erradicar- la incidencia de este delito, es más, dicho fenómeno delictivo viene en aumento, al menos así lo muestran las estadísticas oficiales.

Desde luego, se podrá hacer el manejo de las estadísticas y señalar que en ciertos meses se ha disminuido o ¿qué se yo? que deba hacer el gobierno para convencernos de que sí está trabajando en el tema. El hecho es que, por ejemplo en 2015 se registraron a nivel nacional 414 feminicidios, en tanto que en 2019 –el año pasado- se registraron 980 feminicidios, esto es que en cinco años se incrementó en un 136%. En dicho lapso, el mes con mayor registro de feminicidios lo fue diciembre de 2018 con un número de 98 feminicidios, cifra que por poco se alcanza en febrero de 2020 en que se registraron 91 feminicidios. De lo que resulta que las dos cifras más altas de feminicidios por mes –en los últimos cinco años- corresponden al actual gobierno federal.

Ahora bien, la tendencia anual viene en ascenso en los últimos cinco años, como podemos observar: en 2015 se registraron 411 feminicidios; 604 en 2016; 741 en 2017; 892 en 2018, y 980 en 2019, y la previsión, de seguir la tendencia, no es nada halagüeña para este año, pues tan solo febrero representa el segundo registro más alto en los últimos cinco años.

Por el contrario, se podrá decir que en diciembre del año pasado (2019) se cometieron 88 feminicidios, y que si consideramos que en enero de este año se cometieron 72 feminicidios es muy claro que la tendencia es dramática a la baja. Entonces, y sólo entonces, debería titular esta columna como “feminicidios a la baja” o algo más político, digno de John Ackerman: “se abaten feminicidios en la actual administración federal –aleluya, aleluya-”, por lo tanto podríamos estar contentos con los resultados obtenidos por nuestro gobierno, y felicitarlos –como les gusta a todos los gobiernos, ser felicitados solamente- y ya podemos estar tranquilos.

No obstante, como se ha indicado, febrero de 2020 es el segundo mes con mayor número de feminicidios de 2015 a febrero de 2020, que constituye la última actualización que ha dado el gobierno.

En este sentido se tendría que contemplar que si en enero de este años se registraron 72 feminicidios, en febrero se registraron 91, lo que representa un incremento considerable, entonces los adversarios del régimen –y del oficialismo- tendría que decir que el feminicidio va creciendo.

El caso es que van en aumento, al margen de disputas ideológicas, aunque se nos quiera señalar que los feminicidios son producto del neoliberalismo, sí por supuesto, tal vez en el nivel macro, puesto que en el nivel cosmológico tendríamos que decir que los feminicidios son acontecimientos cósmicos, pero en el nivel individual, que es el que se podría y debería trabajar, son acontecimientos trágicos –para las víctimas- que tal vez con acciones de gobierno adecuadas y políticas públicas acertadas se podrían impedir algunos, como nos la ha demostrado Frida Guerrera.

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