UNA MIRADA A TRAVÉS DE LA JUVENTUD

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Hola apreciable lector, me da gusto saludarte de nuevo, bien o mal en esta época de cuarentena tenemos tiempo suficiente en casa para cuidarnos, seguir indicaciones de higiene y esperar a que pase el COVID-19 que como la influenza H1N1 en 2009 llegó para quedarse y adaptarnos a vivir con la enfermedad.

Lamentablemente la generalidad de instrucciones que distintos gobiernos han aplicado e informado a la ciudadanía para afrontar la pandemia que llegó a México hace unas semanas en una sociedad desigual, reproduce más desigualdad y aumento de la brecha entre clases sociales.

Pues es claro que para un individuo que trabaja en una empresa privada donde independientemente de la crisis de salud ya laboraba los viernes en home office porque su empresa es “ecofriendly” y apoya a no contaminar más la ciudad donde vive, que cuenta con todas las prestaciones laborales, vales de comida, fondos de ahorro, etc. que puede pagar internet, cable, plataformas de streaming donde disfruta de libros, películas, canciones, etc. y tiene a sus hijos e hijas en escuelas privadas donde toman clases en plataformas digitales y cuenta con el poder adquisitivo de hacer “compras de pánico”… a un individuo que tiene un puesto en el mercado, en la central de abastos o en una calle donde necesita del tránsito de la gente para vender lo necesario para pagar las necesidades básicas que su familia requiere como comida, agua, gas, luz y que muchas veces en la zona donde vive se llega a ir el agua hasta por dos semanas, que necesita su ingreso diario y no podría sobrevivir estando en encerrado más de 40 días, ni podría comprar comida en grandes cantidades porque no cuenta con un ahorro ni un ingreso fijo y aunado a todo esto NO cuenta con un seguro médico que lo ampare si llega a tener complicaciones de salud.

Evidentemente estos dos casos no se encuentran en las mismas condiciones para que se implementen medidas generales para ambos.

Desafortunadamente las personas que sigan saliendo a la calle a estar en contacto con gente para obtener un ingreso son las más vulnerables y propensas a contagiarse del virus en esta fase dos que atraviesa México en donde los contagios se tornaron comunitarios.

Cual sea la situación en la que nos encontremos en el tiempo de COVID-19 hay que “tomar distancia física, pero estar unidos moralmente” no juzgar a las personas que sepamos que andan en las calles ganando unos pocos pesos, comprar en tienditas cercanas a nuestras casas y continuar ocupando responsablemente los servicios que diariamente consumíamos con las medidas preventivas y de higiene que se nos han recomendado.

Lo más importante, no generar pánico, estar informados de lo que hace y NO hace el virus, cuidar a nuestros seres queridos más vulnerables y estar atentos a todas las acciones gubernamentales de todos los niveles para reproducir la información y evitar ignorancia ante el tema que hoy le pega económica, política y socialmente a todo el mundo.

Fb: Brenda Ximena Ramírez Riva Palacio

@brenrivapalacio

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