EUCARIA APREZA APOYÓ LA LUCHA DE MADERO

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En 1911, Eucaria Apreza, se unió al movimiento maderista y pugna, en Guerrero, por la abolición de la reelección presidencial. Los dotes de mando y su experiencia en organizar la hicieron sobresalir en el movimiento armado; llegó a tener el grado de generala.

Su casa, en Zitlala, en la calle de San Francisco, y la entrada al lugar que hoy pertenece al ayuntamiento, sirvió de cuartel a los grupos del maderismo.

El poder económico y la adhesión a la causa revolucionaria le trajeron innumerables antipatías y enemigos gratuitos.

Los hacendados veían con malos ojos que tratara bien a los peones y se preocupara por su educación y; empezaron a buscar formas de eliminarla.

Juan Sánchez Andraca, en su libro Zitlala, en la entrevista que hace al señor Jesús Abarca, antiguo peón de doña Eucaria en la hacienda de Tlapehualapa, afirma que ella, al realizar un viaje a Roma, temiendo que algo pudiera sucederle, dejó testamento y tres depósitos de dinero a favor de un cura de apellido Nava.

Al regresar, la ambición se apoderó del párroco y la mandó asesinar para quedarse con todo. Los hermanos Alejo y Antonio Nava obedecieron órdenes del sacerdote. Después de la muerte de doña Eucaria nadie volvió a saber de él ni del dinero.

El 25 de octubre de 1924, al retornar de Roma, recorre Tlapehualapa.

Dos días después llegó Lino Alejo con otros a tratarle un asunto. Se disgustaron. Hubo gritos.

Eucaria Apreza no quiso seguir atendiéndolos en lo que querían. Lino Alejo regresó; en el camino se encontró a su hermano Antonio con otros hombres armados. Eucaria salió y ellos trataron de lanzarla para arrastrarla con los caballos.

Ella trató de esconderse en el pozo de agua. Pero fue descubierta y asesinada. También mataron a dos de sus peones. Actualmente, escuelas y calles del estado de Guerrero llevan su nombre.

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