“CARTA A UN AMIGO”

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Estimado amigo; cuantas veces hemos escuchado que la superación o el éxito en alguna actividad ya profesional o comercial o empresarial, se debe a la tranza o al tráfico de influencias o a la corrupción o en el mejor de los casos a la suerte, ya porque que se sacó la lotería o haber recibido una herencia o por contraer nupcias con una adinerada mujer o a dinero mal habido; pero nunca al esfuerzo , sacrificio y dedicación.

Descalificar cualquier éxito, nos permite la justificación a nuestros fracasos o frustraciones y disfraza la envidia que sentimos ante lo que otros han conseguido y que a nosotros se nos niega.

Viene lo anterior a colación; porque a lo largo de este sexenio vemos cómo un gobierno se empeña en sostener que nada de lo que se ha logrado , ha sido por buenas intenciones, si no por el contrario todo se ha alcanzado a través de tortuosas situaciones, que convierten los haberes en herencias diabólicas y por lo mismo deben ser estigmatizadas y desterradas.

Ocultar la envidia, con la careta de la reivindicación social, es la cara más hipócrita de quien se apropia la defensa de los menos afortunados, para golpear despiadadamente a quienes considera sus enemigos de clase social, porque son portadores del virus más letal que afecta a los pobres, el éxito, porque este fue obtenido por la corrupción.

Con semejante discurso puritano López Obrador levanta su brazo y con índice flamijero acusa a todos los que no piensen como él, al señalarlos de corruptos y traidores a la patria; para entonces demoler las instituciones y poder construir el modelo de sociedad igualitaria, en el que no se premie los logros o las aspiraciones, sino todo lo contrario, se despoje a unos para dárselo a otros.

Este modelo no es otra cosa que el marxismo- leninista que ya demostró su absoluto fracaso; pues si vemos a Cuba por ejemplo, nos damos cuenta que toda la población es igualitaria, es decir pobre; sin embargo la élite política o la alta burocracia goza de todas la prebendas que para el pueblo cubano se niegan y así fue la desaparecida Unión Soviética y aún más la actual Corea del Norte y que decir del socialismo siglo XXI de la Venezuela de Chávez-Maduro.

En fin , criminalizar la riqueza o la superación solo ahonda el resentimiento social y el odio, pues es bien sabido que las sociedades divididas o fragmentadas son más manipulables y más cuando el líder se erige en protector de los menos favorecidos, fustigando una lucha de clases que lejos de sacarlos de la miseria, se aprovecha de ella como vulgar carne de cañón electoral, por las dádivas que otorga a través de programas asistencialistas que no le permiten al individuo superarse y salir de su miseria, porque esta se debe a los dueños de la riqueza que siguen aprovechándose de su condición.

Con este discurso, que a diario se pregona desde el púlpito palaciego desde donde despacha el Presidente de los pobres , lo único que está haciendo es condenarlos a una miseria perene.

China país de corte socialista o comunista en lo político, dejó de lado el planteamiento igualitario de su sociedad y se abrió como ningún estado comunista al capitalismo, pues entendió, como Estado, que si quería sacar del infortunio a su nación nunca lo iba lograr a través de los dogmas marxistas – maoístas y que más valía acogerse a una política económica que respetara la propiedad privada y sobre todo la libre empresa, fortaleciendo, la educación de calidad, el emprendimiento, la investigación científica y tecnológica, la inventiva y el desarrollo personal de sus ciudadanos, obteniendo como resultado que más de ochocientos millones de chinos hayan salido de la pobreza y reduciendo con ello la enorme brecha social que se tenía a finales de los ochenta del siglo pasado y convirtiéndose en una auténtica súper potencia que hoy en día le disputa la hegemonía mundial a los Estados Unidos; mientras que aquí con modelos de la guerra fría o similares de la lucha norte sur o de los países no alineados o de un nacionalismo chovinista extremista digno de países dictatoriales, se pretende un cambio que no es otra cosa que una ruptura con los logros alcanzados para construir una quimera de sociedad buena , dócil y con una esperanza y fe, cual paraíso alcanzado solo en la muerte, como cualquier dogma religioso.

La esperanza es ese brutal asilo que nos impide avanzar por nosotros mismos, pues confiamos que un día todo lo que se nos ha negado nos llegue y entonces vivir en un mundo feliz, sin miedo, sin violencia, justo, equitativo, con todos los beneficios de salud, vivienda y un estipendio que satisfaga todas nuestras necesidades y satisfactores, pero sin ningún esfuerzo, por lo que cualquier sacrificio será válido, para que se logre el anhelo esperanzador de la 4T de una sociedad de iguales; todos pobres.

Entre paréntesis; siempre he sostenido mi querido amigo, que la izquierda mexicana está anclada a un comunismo onírico; lleno de ideas ajenas a la realidad, por lo que cuando tienen la oportunidad de llevarlas a cabo se topan con un mundo que es extraño y que por lo mismo solo pueden dominar mediante el miedo y la coerción; por eso la libre expresión de las ideas se convierte en anatema que pone en riesgo el fin último de su onirismo; es decir el hombre nuevo; un sonámbulo que sigue sin razonar lo que el líder dice, pues sólo él y nada más que él, sabe lo que conviene al pueblo; pues por encima de todo, su sabiduría es tal que solo se compara con Dios.

De ahí vienen los mesiánicos mensajes dogmáticos y sus condenas a quienes difieren en postulados y directrices y para ello siempre contará con un ejército de tontos útiles que se encargarán de promover su evangelio moral y sanitizante que permitirá la redención de los pobres y el fin de
los potentados burgueses que como almas perversas acabarán en los dantescos infiernos para sufrir en la eternidad por su soberbia y riqueza.

Y pensar que todavía nos faltan tres años y medio de escuchar tantas sandeces moralistas y ver cómo de la corrupción se hace gobierno; en la más patética e hipócrita paradoja.  No lo crees amigo!!

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