MARÍA IZQUIERDO ABRAZÓ TRAS LA FAMA EL FEMINISMO

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María Izquierdo dejó patente su profundo interés por revertir la condición de las mujeres en el México posrevolucionario.

El arte en México era monopolizado por Rivera, Siqueiros y Orozco, consagrados y auspiciados por los gobiernos posrevolucionarios que apostaron por el muralismo en busca de una identidad nacional.

María Izquierdo rompió con la iconografía de los muralistas que plasmaban a las mujeres con un carácter maternal en conceptos como libertad y patria.

Ella, en su lugar, colocó a su género tanto en acciones protagónicas entonces concebidas como masculinas, como en retratos melancólicos que abundan en temas de naturaleza muerta, paisajes y esbozos del surrealismo.

La pintora también tuvo una época en 1932 donde pintó distintas series inspirada por las artes circenses en las que las protagonistas eran mujeres.

Un año más tarde y tras terminar su relación con Tamayo, Izquierdo estudió con detenimiento el desnudo femenino, llevándolo a ocupar un lugar central de su obra acompañado de ambientes oscuros y contrastantes.

Después de una gira por Sudamérica, María Izquierdo volvió a México como una pintora consolidada cuya obra era bien conocida en el continente americano.

En febrero de 1945, la noticia de que María Izquierdo había sido comisionada por el gobierno capitalino para realizar un mural en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento levantó una expectativa sin precedentes; sin embargo, el proyecto fue cancelado sin previo aviso e Izquierdo interpretó que se trataba de una cuestión de género.

Rivera y Siqueiros fueron dos de sus principales detractores, con argumentos tan inverosímiles como la incapacidad técnica de la artista para hacer un fresco a gran escala. FUENTE AD20 años.

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