CAPÍTULO PATONI, BARRIOS ALTOS DE PACHUCA

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En 1869 el presidente Benito Juárez dio curso a una petición realizada años atrás por personajes como Manuel Fernando Soto, Antonio Tagle, José Luis Revilla, entre otros, de erigir una entidad, parte del Distrito Militar perteneciente al Estado de México, lo que a la postre se convirtió en el Estado de Hidalgo; eligiendo a Pachuca de Soto la capital de este.

 

Pachuca, solía ser una ciudad con gran influencia minera por su colindancia con Mineral del Monte y aunque evidentemente esta fue disminuyendo gradualmente, su historia está plasmada en cada calle, barrio y colonia de la capital del Estado de Hidalgo.

No es novedad para muchas y muchos de nosotros mencionar que la “Bella Airosa” tiene una herencia minera, donde las familias de los trabajadores de las minas se asentaban en las partes altas de la ciudad.

Esto provocó que las mismas familias fueran creando sus barrios, siempre con ese ánimo de ver mejor su hogar; si los Barrios Altos de Pachuca cuentan con pavimentación o servicios básicos, es porque con mucho esfuerzo y trabajo en equipo, la comunidad lo ha hecho realidad, siempre siendo efectivos gestores ante los distintos presidentes municipales y/o gobernadores.

El Barrio de Patoni, no es la excepción, las personas que habitan ahí, siempre se han apoyado mutuamente. El nombre del barrio nació en honor a un General duranguense en la época de Benito Juárez, José María Patoni, quien dedicó sus primeros años de vida a la minería, para después unirse a los grupos guerrilleros.

Déjame contarte que este barrio tiene una peculiar historia, solía ser una barranca. Cuentan las y los habitantes que han visto crecer al barrio, que un día, el entonces gobernador del estado, Guillermo Rossell de la Lama visitó por vez primera la Barranca de Patoni, guiándolo el juez de barrio en ese entonces Espiridión Guerrero Rosas, que en paz descanse. Don “Piry” le decían, un líder social muy querido por todas y todos los vecinos.

Relata la historia que el gobernador comenzó a caminar por en medio de la barranca, Don Piry rápidamente le advirtió que se detuviera, ya que se podía caer; el mandatario, no le hizo caso y al contrario, regañó a su equipo de trabajo por no acompañarlo a bajar, al minuto siguiente, se hundió en el escombro, al salir brincó a un losa de concreto y esta se desmoronó, el gobernador se pudo agarrar de una varilla y cuando lo fueron a auxiliar ya traía una lesión, su cabeza sangraba.

Momentos después, el gobernador Rossell se comprometió a arreglar Patoni. Cumpliendo su palabra, la obra tardó más de dos años, desechando cientos de toneladas de basura; las y los vecinos muy participativos ayudaron en la mano de obra posible, haciendo que valiera cada segundo por ver mejor sus calles y casas; tiempo después, el presidente municipal Eduardo Valdespino mandó construir el jardín de niños.

Hoy en día, Patoni sigue conservando a gente maravillosa, participativa, llena de vida, trabajadora, siempre con ganas de salir adelante. Se han ido y llegado muchos vecinos, pero la esencia de Patoni sigue intacta.

Estoy cierta que soy afortunada de conocer a tantas familias de Patoni, que dedican el tiempo para platicarme historias y en cada una de ellas me brindan una alegría que no se cambia por nada.

@brenrivapalacio

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